Dulce companía

Crujir


La bahía amaneció congelada y cubierta de un manto de nieve. El día se presenta soleado y en el lago, un témpano de hielo milenario se deja ver imponente. No resisto la tentación y tomo mi cámara, me calzo unos cobertores con puntas que me van a permitir caminar sobre el hielo. Junto a mi esposa, comenzamos la caminata, dispuestos a acercarnos lo más posible al bloque de hielo que se muestra como un gran faro. A unos trescientos metros me doy vuelta y contemplo la ciudad que mantiene la quietud propia del invierno. A mi derecha, por encima de las lomadas, se levanta imponente la cordillera. Son solo unos segundos que permanezco parado, suficientes como para que el hielo comience a crujir y el vértigo nos recorra todo el cuerpo. Es hora de volver.

Mensaje


Están por llegar. Desde temprano, intentó hacer de este día uno más. Puso unas ramas en la cocina a leña, para alimentar las brasas, que aun perduran de la noche anterior. Preparó unos mates. Encendió la radio y el locutor reiteró una vez más, lo dicho en las últimas emisiones: mensaje para Andrés de la Estancia La que no fue, mañana pasa vehiculo para traerlo a la ciudad, tenga todo preparado. Miró por la ventana, tragó saliva, para no dejarse invadir por esa mezcla de nostalgia y tristeza que dibujaba en su mente el recuerdo de hace veinte años atrás, cuando decidió venir al sur a probar suerte. Pensó en su patrón, que por poco no se muere en el puesto atrapado por una nevada temprana. Pensó, que si él estuviera hoy, esto no pasaría. Maldijo una vez mas a los herederos –a los que nunca conoció- por haber vendido todo, sin siquiera darse una vuelta por el lugar. Cargo el bolso con toda sus pertenencias, tomó el ultimo mate y se subió a la camioneta que con dos bocinazos anunciaba el final de un capitulo mas de la vida de un peón de campo.

Agua


Miro y no creo lo que veo. Lo primero que se me ocurre es imaginar una algo parecida a una perla. Decido tocarla y me encuentro que solo es agua. Retiro el dedo y trato de volver la mirada atrás y quedarme con la imagen anterior. Con la sorpresa. Imaginar que esta incipiente planta tomó la precaución de juntar agua para si. Que sabe –de alguna forma que aun nos cuesta entender- que en no mucho tiempo, será un bien escaso. Que junto sus hojas como quien junta sus manos un día de lluvia –luego de una larga sequía- para recoger para si un poco de tan preciado y vital elemento.

Aproximación


Estamos en Corral Quemado, bien al noroeste de Catamarca. A lo largo de la única avenida principal se mezclan antiguas construcciones de adobe con algunas edificaciones de mampostería. Los 2500 metros sobre el nivel del mar hacen que nuestras cabezas por momentos fueran como a explotar. Los parlantes de la iglesia invitan a los vecinos a concurrir a la misa. Es por la fiesta de la Virgen de los Remedios, nos dice la encargada de la hostería, todos los días rezamos la misa y recibimos a los peregrinos que llegan de los pueblos vecinos. Estamos recién acomodándonos, cuando sentimos la música. Es un grupo de treinta personas, con sus rostros cobrizos, sus ponchos de llama, sus cabezas protegidas del sol con sombreros típicos. Llegan caminando con su santo cargado a pulso, al ritmo que marca un acordeón tipo verdulera y dos cajas. Venimos de Papachacra, me dice una de las jóvenes, a 20 km de acá, en el cerro. Salimos caminando a la madrugada y nos quedamos hasta el domingo acompañando a la virgen. Sonríe con una simpleza que conmueve. Y siento por un momento que no hay distancia geográfica, social o cultural. Que todo el ropaje que nos cargamos cotidianamente para sobrevivir en el mundo moderno, pierde sentido. Aproximarme a la felicidad es una experiencia que debería intentar más seguido, digo y me quedo contemplando la ceremonia.

Barril sin fondo

Casi como un ruego, desde las provincias petroleras, se reclama para que el Estado nacional aumente el precio del barril de crudo. De esta forma, insisten, se equilibrará los presupuestos provinciales al aumentar los ingresos por regalías y las petroleras podrán realizar inversiones y mantener los niveles de ocupación.

En este contexto, nuestro Gobernador, vuelve a decir una verdad: “YPF, de las últimas ganancias por alrededor de 1570 millones dólares, sacó la mayoría fuera del país”, para luego con esos fondos pagar la compra del paquete accionario, lo cual “es poco serio”,

Esta afirmación de nuestro mandatario -por ser cierta- no deja de ser poco efectiva a la hora de buscar una salida al congelamiento de regalías impuesto por Estado nacional. Y en este sentido, creo que resulta contradictorio, por una lado solicitar un aumentos del precio del barril de crudo –del que se benefician directamente las petroleras- y por otro denunciar que estas trasfieren al exterior sus ganancias. Incumpliendo con los planes de inversión y teniendo a los trabajadores colgados por falta de actividad.

Imagino que nuestro Gobernador tendrá en cuenta también que el presupuesto nacional se alimenta de estas retenciones y que bien podríamos asegurar que, de no cambiarse algunas reglas de juego, no se sorprenda nadie que un día nos desayunemos con que el barril ha tocado definitivamente fondo.
Fuente: Prensa Libre

Convencional


Amar es una decisión. Parece una afirmación y en parte lo es, pero lo escribo desde la interrogación. Desde la idea de que el amor enceguece, anula y nos vuelve un poco irracionales. De chico, crecí en la idea del amor a Dios, que nos exigía fidelidad a sus preceptos. Un amor, si se quiere, un poco perverso, que nos amenazaba con castigos inconfesables para los que nos dejáramos tentar por los deseos terrenales. Después vino el amor a la patria y a la bandera, amor loco si lo habrá. Juráis defenderla hasta perder la vida y algunos miles de mi generación, la perdieron. Pasé parte de mi infancia y de mi adolescencia con esa idea de amor. Lo demás era sacrilegio. Tal vez sea por eso que nos acostumbramos a ocultar nuestros deseos, a disfrutar a escondidas, a dejarnos invadir por la culpa cuando nuestra imaginación nos proponía ir más allá de lo convencional.

Florecer


Como todos los años el primero en florecer es el ciruelo. Tiene esa virtud, la de anticiparse a la primavera. Más nunca hemos podido disfrutar de sus frutos. Ya sea por que el viento de los meses venideros castiga duramente a sus flores o porque los pájaros se aprovechan de su intemperie para devorarse sus incipientes frutos. Si uno lo mira a la distancia causa buena impresión y hasta puede convencer de que el próximo invierno va a terminar alimentando algunos frascos de dulce. Pero no. Parece que su existencia no necesita devenir en frutos. Por si acaso, el zorzal patagónico, ya se reservó un lugar cerca de él.

Invitación

Ahí está. Iba a decir inconfundible, pero es todo lo contrario. Mezclado entre las ramas de los sauces, su figura se confunde entre los verde amarillos característicos de muchas plantas en esta época. Llegaron a media mañana y le pusieron color a la jornada. Para verlos nuevamente tendré que organizarme un viaje al Parque Nacional. Allí están todo el año y se mezclan con los turistas que los capturan con sus cámaras y los llevan entre recuerdos de hielos milenarios y bosque nativo de lengas, ñires y notros.


Final


Empecé a construir mi casa en este –hasta ese momento- inhóspito lugar. A pocos metros hacia lo mismo mi vecino. Una palma con una farola aportaba el único síntoma de urbanidad. Hoy recogí unas ramas de sauces que la última poda dejó sembrados en el fondo de mi patio. Los álamos ya comienzan a mostrar los primeros brotes. Mi vecino ya no esta. Al final de la última temporada, cuando pasó a ver a su madre, tres balazos en la cabeza terminaron con su vida.
Fuente: Ahora Calafate

Optimismo



-El año que viene será mejor
De donde sacaste eso?
-Se lo escuche decir al Gobernador
¿No era que todo tiempo pasado fue mejor?
-Eso era antes. Ahora parece que la mano cambió.
Tal vez sea que ya tocamos fondo o que peor que esto no podemos estar.
-No se. Yo prefiero creerle al Gobernador. Si el dice que vamos a estar mejor, vamos a estar mejor.
Pero faltan tres meses para el año que viene.
-Y que importa, con el dato alcanza, yo empiezo a gastar a cuenta.

Fuente:La Opinión Austral

Barbijo

Un rostro detrás del barbijo me invita a pasar. Intento hacer como si nada y los nervios me traicionan. Empiezo a toser. Los cuerpos giran automáticamente y ahora veo solo barbijos con ojos. No estoy engripado. Pienso en decirlo, pero no logro conectarme con mi voz para hacérselos saber. Decido salir sin decir una palabra. La calle está vacía. Me froto las manos y cuando las estoy por llevar a mi rostro, recuerdo las recomendaciones. No tocarse nariz, ojos, boca. Empiezo a caminar y la veo venir por el boulevard. Sin detenerme, hago un gesto como para saludarla y me quedo pagando, como cuando llamo al mozo en el café de la esquina ¿No me vio o no me reconoció? Giro para mirarla y su marcha acelerada, ya la distanció considerablemente de mi. Ahí es cuando caigo. Distancia social, es eso, lo escuché varias veces, recomiendan mantener una distancia de no menos de un metro con los demás. Tengo la impresión de que esta gripe va a ser para las relaciones humanas lo que HIV fue para el sexo o tal vez sea lo contrario, tal vez los barbijos sean como las minifaldas de épocas pasadas que invitaban a imaginar. Y los relatos de amor podrán decir: cuando la conocí, llevaba un barbijo rojo…

Emoción


Anda un puma cerca, dijo el baqueano, como al pasar. No habían pasado diez minutos desde que partimos desde la estancia ubicada en la margen norte del lago argentino. Los perros se adelantaron ladrando furiosamente y a pocos metros nos avisaron de un cuero de oveja bañado en sangre. No hay que preocuparse, si lo cruzamos, los perros se encargan de él, solo hay que sujetar un poco a los caballos que si lo olfatean, suelen ponerse nerviosos. Esta vez las palabras del guía sonaron más concretas, más reales. Mientras bordeábamos la ladera, la fuerza del viento intensificaba el frío, pero no alcanzaba para despejar, esa mezcla de temor y ansiedad que el posible encuentro había sembrado en nuestra mente. Seguimos subiendo, siempre de espalda al lago. En un momento, la cabalgata se detuvo. Era hora de volver. Giramos y pudimos apreciar desde esa altura al lago en plenitud y a las lenguas glaciarias que alimentan al Perito Moreno. En la estancia nos esperaban con una sopa caliente, que nos ayudó a recobrar la temperatura del cuerpo y a dibujar una sonrisa mientras comentábamos lo interesante que nos había resultado la salida.

Papel


Puede esperar. Si, el mundo puede esperar. No hace falta mucho. O mejor dicho con poco. Bajar un cambio. Cargar el equipo de pesca, esto solo como excusa y salir. Buscar un lugar en la extensa bahía y parar. Sumergirse en el paisaje que no se perturba con nuestra presencia. Pasar a ser un bicho más que se integra -lo más naturalmente posible- a un guión para nada improvisado. Resolver con muy poco el papel que en esta obra se nos ha asignado.

Imaginación


Cuando salgo de casa la veo. Está parada en uno de los postes del alambrado vecino. Me acerco lentamente y tomo la primera foto. Sigo caminando, ya estoy a no más de seis metros, la puedo apreciar plenamente. Estoy pagado digo. Ahora activo el video y sigo acercándome. Levanto los ojos por encima de la cámara y me sorprendo. Está mirándome. Los cuatro metros que nos separan parecen menos. Me detengo. La idea de que se iba a volar, desaparece de mi cabeza. Su pose desafiante logra incomodarme. Recuerdo que se trata de un ave rapaz y el entusiasmo por fotografiarla es remplazado por el temor a ser atacado. Mientras saboreo la emoción de este encuentro cercano con la naturaleza, retrocedo suavemente y ella sigue inmutable. Ya en mi casa, la miro por la ventana y pienso que el temor ha sido todo producto de mi imaginación.

Es el precio del barril idiota



Para que darle mas vueltas. Para que alentar el caos y los conflictos sin salida. Para que convocar a la asamblea de fantasmas a comer asado. Para que tanto sufrimiento institucional si todo se resuelve aumentando el precio interno del barril de crudo. Las petroleras aumentas sus ganancias. Las provincias con petróleo cobran más por regalías y la gente feliz y contenta. Es muy fácil. Solo hace falta una decisión presidencial y listo.

No hace falta como informa la Opinión Austral ningún “análisis técnico de un probable aumento de los precios de referencia del barril de crudo”, ni como asegura un funcionario chubutense “que ese valor de equilibrio será un precio de referencia que satisfaga las necesidades de todas las partes involucradas en el debate, es decir las provincias productoras de hidrocarburos, el Gobierno nacional, los sindicatos que demandan estabilidad laboral, las compañías productoras y las empresas refinadoras.” No, solo hace falta decidirse a bajarle las retenciones móviles a los hidrocarburos y esperar que llueva café.

Prevenido

En cualquier momento esto se prende fuego, dice un compañero. Algunos quieren incendiar la provincia, asegura otro. No llegamos a fin de año, insinúa el más conservador de los presentes en la mesa de café. No creo que sea para tanto, aporta el funcionario. Lo que provoca la inmediata reacción de un jubilado que viene de cobrar. Te parece que no es para tanto. A quien pensás engañar vos. O no te diste cuenta de cómo viene la mano. Mira allá, en el aquel edificio publico. Si en ese, el de turismo. Están haciendo un simulacro. Y sabes de que? Ah. Adivinaste no? Si están haciendo un simulacro contra incendios. Estos no son ningunos giles. Ya saben como viene la mano y se preparan para salvar su pellejo.

Fuente: Prensa Libre

Suerte

Un hombre muere aplastado por una suicida informa Clarín. Triste final el de este hombre. Pasar a la historia por haber terminado aplastado por una suicida. En Santa Cruz tenemos más suerte. No porque no haya personas que decidan ponerle fin a sus vidas (estamos por encima de la media nacional). El tema ahora pasa porque ninguno de ellos se te caiga encima y te lleve puesto. Es mas, a veces cuando veo a nuestro Gobernador asomarse a la realidad, pienso que se va a tirar. Pero no, camina por la cornisa y no se tira. Un suicida sin vocación diría Sabina. Y tal vez esté bueno que sea así. Que amague, pero que no se tire. Aunque abajo muchos pesimistas se corran por si acaso. No tan convencidos de que no se quiera tirar o imaginando tal vez que alguno esté con ganas de darle un empujoncito.