Dulce companía

sábado, septiembre 10, 2011

Textual XV (Final)

¿Qué haces a esta hora y con este frío Perro? Le preguntó el chofer, mientras lo llevaba para su casa. Nada, dijo él y se acomodó como para dormir un poco. ¿Cuánto tardarían en ubicarlo? ¿Lo habría realmente reconocido la mujer? Pensó en su jefe, en cómo explicarles que ese que decían que era él, no tenía nada que ver con lo que ahora él quería ser.  Son quince pesos, dijo el chofer y detuvo el auto frente a su casa. El pagó, bajó del auto y corrió los pocos metros que lo separaban de la puerta de la cabaña. Buscó las llaves en su bolsillo y abrió la puerta. Todo estaba como lo había dejado. Se sacó solo los borceguíes y así vestido, desplegó toda su humanidad sobre la cama. ¿Era él esto que decía ser? ¿Puede alguien, así como así, dejar su pasado, reciclar su existencia y  volverse alguien nuevo? Otra vez los pensamientos eran más fuertes que su necesidad de dormir. Como pocas veces, la soledad le pesaba. Fue acurrucando su cuerpo hasta ponerlo en posición fetal. Tal vez por el frio o para sentirse un poco más cerca de él mismo. Volver atrás, era algo que no entraba en sus planes. Además ¿Qué quedaba de ese pasado? Solo su abuela, atravesando sus últimos años; porque el Pelado había muerto un par de meses después de que él se fuera, en un confuso hecho policial. ¿Y si tuviera una madre? Pensó y se quedó profundamente dormido.


1 Dicen:

Carlos Augusto Pereyra Martínez dijo...

Creo que era el final previsible, propio para la reflexión de recomponer el rumbo dela vida. Vuelvo a rteiterarlo, maneja CON UNA NATURALIDAD EL FLASH back, que los autores del boom, se aprpoiaron del cine, para enriquecer la narrativa, en esa lícita trasvasación de géneros. UN abrazo. Carlos