Dulce companía

Elijo dejarme llevar


No necesito pensar, como no necesito remar, solo desplazarme, dejarme llevar, aprovechar el ritmo del oleaje. No busco un milagro por ello debe ser que no he probado caminar sobre las aguas. Estoy en esos días en los que me alcanza  con flotar. Y digo flotar y no salir a flote, porque no he tocado fondo, aún no. Solo he probado sumergirme un poco en esta realidad azulada, y he tratado de elegir un rumbo, aunque con poco éxito. El oleaje me puede, por ahora, por eso elijo dejarme llevar.