Dulce companía

Tierra

Cuando pongas tus pies sobre la tierra, recién ahí, tus cosas van a empezar a funcionar, me dice mientras hace girar la cucharita en la taza de café como si lo estuviera endulzando. Pienso en decirle que puede que tenga razón, pero que aquí, en medio de esta mole de cemento, tengo pocas probabilidades de  encontrar un espacio en el que decidirme a aterrizar mí existencia.

Te vas

La realidad se ha vuelto tan difusa, tan poco palpable, tan artificial, tan producto de tanta herramienta tecnológica; que a veces, prefiero zambullirme en esta soledad lacustre, quizás con las esperanza de encontrar en ella algo que alimente este desesperado deseo de experimentar algo más real. Pero vos, hastiada de tanta reflexión sin sentido, simplemente te vas. 


Distancia

Me acostumbré a tomar distancia. No como nos enseñaban en las escuela cada vez que formábamos fila. No para evadirme de la realidad que muchas veces me apabulla con mensajes indescifrables. Ni siquiera como un ingenuo intento de alimentar ese sentimiento ermitaño que me acosa en las mañanas de invierno. Si, creo, por esa rara necesidad de querer –con mi limitada mirada- abarcarlo todo.


Andar

Tengo la impresión que estás buscando en el lugar equivocado. No voy a negar que el verte tan cerca me inquieta un poco, que despierta en mí un raro recuerdo de esos tiempos en los que me sentía –como tantos otros- tan vulnerable que tu sola presencia nos auguraba el peor final. Pero eso es solo un recuerdo, no voy a dejar que perturbe este andar desinteresado que tanto me ha costado encontrar.


Espera

Despacio, me dijo, debes ir más despacio. Este invierno pronto dejará de estar entre nosotros y tus piernas entumecidas irán de a poco recuperando el ritmo. Me dijo eso mientras encendía unas ramas secas en la salamandra. No tiene sentido apurarse ahora, dijo y dejó que su cuerpo se acomodara lentamente en la reposera. Lo miré con los ojos bien abiertos, como tratando de abarcar toda esa existencia en mi mirada. El cielo seguía encapotado. No he podido acostumbrarme a eso de vivir los momentos como una espera.


Migrar

Cuando deje de volar por necesidad y comience a volar por placer, seguro que se van a dar cuenta. Cuando deje de volar y decida a permanecer en este lugar, decidido a soportar en soledad la intemperie del que deja la bandada, seguro que nada ni nadie se conmoverá.


Hay días...

Hay días en los que el tiempo se me escurre de las manos, que cada minuto pasa como pasa el viento, que termino la jornada como si nada significativo me hubiera pasado y hay días en los que cada segundo es un milagro.

Imagen

Despreocupado, silencioso, como sin rumbo. Acostumbrado a transitar sin brújula mí inexplicable existencia, a permanecer cerca de la costa pero sin sentirme tentado a amarrar mí destino a sus pobres matorrales. Así anduve un tiempo que no puedo mensurar por esa loca costumbre de no tener calendario. La deriva fué mi seguridad. No lo esperé, ni siquiera pude imaginar que una fría mañana de invierno iba a quedar congelado en esta imagen que habla más de lo que fui que de lo que añoraba ser.