Dulce companía

Escribir V

En ese tiempo, mi única expectativa, era, publicar en el blog. Dejé de ocuparme de la realidad y empecé –de a poco- a incursionar en la ficción. Pero no era tan fácil. Probé asociar los textos con fotos que yo mismo tomaba y las visitas del blog se incrementaron. ¡Que buenas fotos! Decían algunos comentarios y yo, volvía a leer el texto, y, con ello, volvía a darme cuenta que a mi escritura le faltaba algo.


Escribir IV

Recuerdo que en el 2005 cuando estaba sin trabajo, en cuarteles de invierno como acostumbran a decir cuando te salís del sistema, empecé, en este blog, a hacer catarsis de todo eso que saturaba mi cabeza de realidad. Subía dos o tres post por día en los que opinaba, críticamente, acerca de las cosas que nos pasaban. Fue ahí que empecé a darme cuenta, al volver a leerme, que ´-muchas veces- los textos que subía, eran un desastre. Había errores ortográficos, de redacción y muchas veces, por la forma en que estaban escritos, no decían lo que me había propuesto decir, o lo peor, no decían nada.


Escribir III

Desconocía esta faceta tuya, suelen decirme, cuando me ven en algun encuentro literario. Tratando de no tomarme muy en serio, respondo, que yo también la desconocía, que nunca había imaginado que podía narrar historias y que otros fueran a leerlas.


Escribir II

Escribir es fácil. Lo difícil es corregir. Leerse y darse cuenta que amontonando palabras no se llega a ningún lado. Seleccionar párrafos completos y apretar suprimir. Alimentar la papelera de reciclaje con textos que te parecían buenos y que, pasado un tiempo, te dan vergüenza.


Escribir

No resulta fácil explicar por qué te levantas a las cuatro de la mañana y te pones a escribir. Tu mujer te mira raro. Tus hijos te dicen que te agarró el viejaso. Más difícil aún es tratar de explicar que estas escribiendo un cuento y que justo, a esa hora, se te apareció un personaje que podría darle a tu historia algún sentido.