Dulce companía

Nostalgia

La vi venir. Tenía un andar acurrucado como si no quisiera ser vista. Pensé en cruzarme de vereda para no toparla pero no lo hice. Seguro que ella también me vio venir, a pesar de mi andar despreocupado. Aunque intenté esquivarla no pude evitar encontrarme con esa mirada apagada y ese rostro oscuro. Hice un gesto como para saludarla y me encontré con nada. Solo una sonrisa triste, como si arrastrara por siglos una nostalgia maltratada.


Fracasas cuando eliges no volver a empezar.

Buen 2009 para todos...
(Encontré este post guardado como borrador. No sé que pasará si decido hacer click en Publicar, pero voy a probar. Pasaron cinco años de años, veamos que pasa. Por cualquier cosas, hoy es 12 de julio de 2014)




Guiño

Tenía los pies cansados y una voluntad que parecía evaporarse en cada paso que daba. Convencido que no había mapa, ni guía, ni seña que le diera sentido a ese andar tartamudo en el que me había embarcado, me dejé ir, aliviado por una brisa tenue que –como avergonzada de mi presencia- acompañaba, distante, mi caminar, como quien se abraza una ilusión pasajera.


Ganar

Cuando el día empieza a rodar y la realidad se vuelve tres palos, los sueños y las ilusiones parecen un arco imposible de atravesar y el mundo se arruga como una barrera que no te deja ver la realidad; y es entonces que la vida, pide, en un acto de locura colectiva más: un minuto de descuento; como si el tiempo fuera -por sí mismo- a fabricar ese milagro, ese deseo, o ese pasaje a la felicidad efímera que representa el ganar.