—Vas a cobrar un sueldo por mes —reiteró su tío— libre de gastos. A esa plata se la podés mandar a tu mujer. Pasaron tres años. Más de una vez pensó en traer a su familia con él. Pero las nenas son muy chicas. Y si bien la vida en el campo tiene cosas lindas, hay semanas en las que el viento y el frio lo hacen todo insoportable. Hoy, como casi todos los días de mayo, el día pinta apacible. Frio sí, pero con sol y sin viento. Siente el ladrido de sus perros y se levanta. Encenderá la cocina a leña con algunas brazas que quedaron de anoche. Se tomará unos mates. Preparará su caballo y, junto a sus perros, irá hasta el corral, en donde esperará a su patrón y al resto de la peonada. Las vacas viejas, los novillos y las vaquillonas que no están preñadas, serán cargadas en el camión jaula y llevadas al matadero. Las demás, volverán a la vega. adonde pasaran el invierno. Al final de la jornada, buscará su bolso con algunas pilchas, cobrará la mensualidad y le ped...
Las infaltables gaviotas alborotaban el cielo plomizo sobre un montículo de basura recién depositada por un camión volcador amarillo. Allí, naturalmente, merodeaba el suizo. Y le gustaba robar; pero sus “colegas” del basural no soportaban, aunque al final debían hacerlo, esa costumbre. La ley no escrita era compartir la basura, compartir los espacios. Pero no robarse entre ellos. – El basural del frío Héctor Rodolfo Peña