Afuera llueve. Por momentos de manera torrencial. Esto no es
ninguna novedad. Estamos en pleno invierno y por estos lados, en invierno, es cuando más llueve.
Tampoco es novedad que esté haga frio. Lo extraño, lo novedoso, sería lo
contrario.
Dicen que hay lugares en donde no existen las estaciones climáticas.
Que da lo mismo el otoño que la primavera, o el verano que el invierno.
Me
cuesta imaginar un lugar así.
No sé si lo soportaría.
Debe ser como viajar en
un tren que no para en ninguna estación.
Un viaje interminable hacía ningún lugar.
Cuando reflexionamos sobre las cuestiones a tener en cuenta a la hora de formular proyectos sociales que puedan ser considerados exitosos en términos de impacto, surge con nitidez la necesidad de repensar sus componentes básicos. Toda intervención social debe tener: Un proyecto claro y con objetivos bien precisos. Líderes que lo lleven a cabo. Ciudadanos que participen. Recursos económico-financieros, humanos y tecnológicos. Un programa estricto de acción. Un tablero de comando que permita saber cómo tomar decisiones concomitantes. 1. El proyecto En la mayoría de los casos los proyectos no tienen claramente prefijados los objetivos que persiguen debido a que son muy generales o porque fueron concebidos en función de las necesidades de los firmantes de los presupuestos. Tanto en el ámbito público como en el privado, tanto a nivel de la micro-región como de la cooperación internacional, son los decisores de presupuestos los que definen la problemática a atender, pero casi siempre con una...
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