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Mascaron de proa del gatopardismo neomenemista


Los contratos petroleros firmados por Menem a principio de la década del noventa, conforman en si mismo todo un paradigma de lo que significó la expropiación de los recursos estratégicos de la Nación Argentina, para transferirle recursos a las transnacionales, empobrecer a las provincias petroleras y expulsar a comunidades completas a la pobreza y al desarraigo.

Dice James Petras sobre ese periodo “Menem es parte de la corte de presidentes latinoamericanos responsables de haber vendido a precio vil los recursos públicos más lucrativos en la historia de la región. De esta manera, el menemismo es parte de un fenómeno más genérico, el “peonismo (servilismo) político”: la utilización de la presidencia al servicio de las demandas y el espíritu adquisitivo de las corporaciones multinacionales.
En una retrospectiva histórica, el nuevo y más radical programa de privatización iniciado por Menem, como líder de la segunda ola de neoliberalismo, desempeñó la función de profundizar y extender la explotación y adquisición de riqueza por parte de los Estados Unidos y Europa. Lo que también es claro, de todos modos, es que el imperialismo euro-norteamericano no ha retribuido a sus sátrapas locales con ninguna prebenda económica. El servilismo de Menem garantizó, como máximo, la tolerancia política euro-norteamericana y el apoyo a su régimen hasta el momento en que su corrupción flagrante y su rufianería política se transformaron en un estorbo... entonces, buscaron un sustituto que continuara sus políticas económicas sin los “excesos” de aquél: de esta forma se explica el apoyo a De la Rúa.

Si, todo eso y mucho más fue en los noventa el menemismo y hoy, después de la crisis del 2001, después de los cacerolazos, de la devaluación y de tanta crisis política, aparecen los neomenemistas o los mascarones de proa del neomenemismo.

Un neomenemismo, que a diferencia de aquel, no solo se cuelgan de las nefastas políticas de los noventas, sino que pretenden hacerlo en nombre del futuro, propiciando la renovación de los contratos petroleros de menem que finalizan en el 2017, diez años antes y comprometiendo los recursos que desde la reforma de la constitución del 94 pertenecen a la provincia y en nuestro caso a al pueblo de Santa Cruz, que no necesita cobrar regalías (termino acuñado cuando el recurso pertenecían a la nación) sino que debe decidir en cuanto participa a los operadores privados en la explotación del recurso.

Y lo más lamentable de todo, es que quien encabeza el desembarco de esta nefasta política es el Senador Nacional por Santa Cruz, Tito Fernández. Si, un representante de Santa Cruz, que nos quiere convencer de que el contrato con PAE es beneficioso para los santacruceños.

El Senador, que ni siquiera se tomó el trabajo de bajar a la provincia a explicar su postura, mandó un comunicado desde Bs As en el que nos hace saber, que todo lo que se haga con Pan American Energy es bueno para los habitantes de Santa Cruz. Que todo lo que se dice del contrato con Chubút, es puro verso, que la Multinacional es como poco la “madre teresa de Calcuta” cuya generosidad debemos reconocer.

Feliz Día de la bandera, linda forma de homenajearla tuvo nuestro representante,

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