Si no puedes dejar de pensar me dijo, estas perdido. Toda tu
existencia va a quedar atrapada en ese entramado fatídico que es la
memoria. Recuerda que no somos lo que
recordamos, que el pensamiento es solo una ilusión que se alimenta –casi narcóticamente-
de la realidad inventada por los que no tienen ninguna consideración hacia tu
persona. Tu persona es mucho más que pensamientos, trasciende incluso los
restos que algún día tu parientes velaran tristemente en un ajustado ataúd. Prueba dejar de pensar. Aunque sea por un
momento. Resiste el vértigo que ello
seguramente te acarreará y déjate caer a ese vacío que te lo dará todo.
Las infaltables gaviotas alborotaban el cielo plomizo sobre un montículo de basura recién depositada por un camión volcador amarillo. Allí, naturalmente, merodeaba el suizo. Y le gustaba robar; pero sus “colegas” del basural no soportaban, aunque al final debían hacerlo, esa costumbre. La ley no escrita era compartir la basura, compartir los espacios. Pero no robarse entre ellos. – El basural del frío Héctor Rodolfo Peña

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