Me
temblaba la mandíbula. No la podía controlar. Podía sentir el traqueteo de
mis dientes rebotando en la boca; y nada podía hacer, salvo esperar a que se me pase. No era miedo, ni nada que se le pareciera. Tal vez un poco de impotencia
o de bronca contenida. Que jodido es
cuando el que te tiene que cuidar te agrede. Lo inesperado. Lo
impensado. Por suerte pasa. Y después se siente algo de eso que te dicen cuando aseguran
que lo que no te mata te fortalece.
Cuando reflexionamos sobre las cuestiones a tener en cuenta a la hora de formular proyectos sociales que puedan ser considerados exitosos en términos de impacto, surge con nitidez la necesidad de repensar sus componentes básicos. Toda intervención social debe tener: Un proyecto claro y con objetivos bien precisos. Líderes que lo lleven a cabo. Ciudadanos que participen. Recursos económico-financieros, humanos y tecnológicos. Un programa estricto de acción. Un tablero de comando que permita saber cómo tomar decisiones concomitantes. 1. El proyecto En la mayoría de los casos los proyectos no tienen claramente prefijados los objetivos que persiguen debido a que son muy generales o porque fueron concebidos en función de las necesidades de los firmantes de los presupuestos. Tanto en el ámbito público como en el privado, tanto a nivel de la micro-región como de la cooperación internacional, son los decisores de presupuestos los que definen la problemática a atender, pero casi siempre con una...
Nunca pasa del todo, y es cierto que fortalece, pero al mismo tiempo deja una cicatriz por la que somos más vulnerables. A veces, demasiado.
ResponderBorrarNo deja de sorprenderme cómo eres capaz de impactar tanto con tan pocas palabras.
Un abrazo