Ir al contenido principal

Eterno

La muerte, de alguien cercano, me recuerda que soy un ser temporal.

Las otras muertes, las de los que no conozco, la que son tapas de diarios o las que simplemente suceden en guerras, accidentes o lo que sea, no me son indiferentes, pero no impactan en mí de la forma en la que lo hace la muerte de un conocido.

Siempre me acuerdo de Hugo, un pibe de mi barrio que, cuando murió, tendría unos diez años. Jugando con una bicicleta aurora, a saltar en unas lomas, se descabezó. No recuerdo el funeral, ni que hayamos acompañado a la familia al cementerio. Sí que, una brisa de tristeza, nos quedó dando vueltas a todos por bastante tiempo.

Después murieron mis abuelos, un tío al que quería mucho, mi padre. Todas muertes comprensibles.

Cada tanto, cuando empiezo a andar por la vida como si fuera dueño de ella, me desayuno con la noticia de que, alguien con el que compartí y que de alguna manera conocí, se murió, así, sin siquiera dar aviso.

Y es ahí cuando me quedo como en pausa.

Es ahí cuando adquieren otro sentido los encuentros, los abrazos, las llamadas y todo aquello que no hacemos por andar por la vida como si fuéramos eternos.




Comentarios

Entradas más populares de este blog

Soñar no cuesta nada

Cansado de juntar retazos de sueños, en un rompecabezas imposible de armar, me dispuse a dormir de otra manera. Si, voy a dormir para soñar y recordar todo, me dije. Terminé la lectura de La Insoportable levedad del ser , de Milan Kundera , un libro que te quita el sueño y me dispuse a descansar. Soy de dormir corrido, pero a medianoche desperté. Lo primero que hice fue pensar en lo que había soñado y no recordaba nada. No puede ser. Siempre soñamos algo. “No es tan fácil soñar como un todo, los sueños son fragmentos por naturaleza. Si te propones soñar como un todo terminas soñando nada. Porque solo la realidad puede ser percibida como un todo. O sueñas o vives tu realidad.” Mientras dormitaba, la voz insistía en darme este mensaje. Ahora dudo si realmente estuve despierto.

No ser

Llegué a la escritura motivado por una búsqueda, en principio inconsciente, que se corporizó en mí cuando empecé a tener noción de lo que representaba el haber nacido en un campamento petrolero. Un lugar que, a la vez, era ningún lugar; un hábitat en el que, el único rasgo permanente, estaba conformado por lo provisorio. De hecho, mi permanencia en Cañadón Seco, duró lo que pudo haber durado la convalecencia posparto de mi madre.  La imagino a ella llevándome en brazos, en el transporte de Mottino y Acuña, mezclada entre los obreros que regresaban a Caleta Olivia.  Apenas unas horas de vida tenía y ya formaba parte de un colectivo. Un colectivo de obreros, llegados de todos lados buscando el amparo de eso que se erguía como una sigla que, en ese tiempo, todo lo podía: YPF. —Nacido en Cañadón Seco —decía cuando me preguntaban— y criado en Caleta Olivia —agregaba en el intento de transmitir alguna certeza acerca de mi origen. Empecé a pensar en esto cuando me vine a vivir ...

Ser artífices de nuestro propio destino...

De preocupante, se puede caracterizar el estado de ánimo entre los aliados del Intendente Méndez que aspiran a desplazarlo del municipio el año próximo, cuando —elecciones mediante— los vecinos de El Calafate tengamos que elegir autoridades comunales. Todos, de una manera u otra, abonan la teoría de que después de doce años de gestión, el desgaste de la figura de Méndez es irreversible. Y que, su proyección política fuera de la ciudad, es la única salida que nuestro representante oficial tendría, salvo que su decisión sea, la de pasarse el rubro de los empresarios hoteleros. No deja de ser notoria la forma en que la figura de Intendente Municipal ha dejado de ser importante para la vida cotidiana de los vecinos de El Calafate. Sus permanentes viajes. El ocuparse de temas que escapan al interés de los que cotidianamente hacen esfuerzos por progresar en la ciudad. La errática toma de decisiones en temas tan sensibles a los vecinos. La pobreza política que caracteriza a su manera de...