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Mostrando las entradas de octubre, 2005

La próxima elección: Una oportunidad para retomar la iniciativa

"No vayas por donde te lleva el camino.Anímate a ir por donde no hay senderoy deja tus propias huellas" “Todos los políticos son para la gente lo mismo, no son parte de la comunidad, están ajenos a ella y necesitan de ella sólo para acceder al poder o para mantenerse.” Esta es una afirmación que se puede compartir o no, pero que en general es la idea que desde la gente se percibe de lo político, lo que se conoce de la política está mayormente vinculado a la corrupción, a los manejos personales para beneficiarse, al acomodo, y a cuanto mal uno se pueda imaginar. Romper con esa imagen es hoy todo un desafío, ya que obliga a los que se propongan hacerlo a buscar una manera diferente de vincularse con sus vecinos, que les permita diferenciarse claramente de los aportan diariamente con sus acciones a la conformación de esa imagen negativa que hoy se tiene de la política. La crisis (del latín “volver a empezar”) que atraviesa nuestro sistema político se puede revertir, apuntalándo...

Proyectos sociales: seis componentes básicos Por Marcelo Busalacchi

Cuando reflexionamos sobre las cuestiones a tener en cuenta a la hora de formular proyectos sociales que puedan ser considerados exitosos en términos de impacto, surge con nitidez la necesidad de repensar sus componentes básicos. Toda intervención social debe tener: Un proyecto claro y con objetivos bien precisos. Líderes que lo lleven a cabo. Ciudadanos que participen. Recursos económico-financieros, humanos y tecnológicos. Un programa estricto de acción. Un tablero de comando que permita saber cómo tomar decisiones concomitantes. 1. El proyecto En la mayoría de los casos los proyectos no tienen claramente prefijados los objetivos que persiguen debido a que son muy generales o porque fueron concebidos en función de las necesidades de los firmantes de los presupuestos. Tanto en el ámbito público como en el privado, tanto a nivel de la micro-región como de la cooperación internacional, son los decisores de presupuestos los que definen la problemática a atender, pero casi siempre con una...

Será hora de cambiar de calle

Capitulo 1: Yo camino por una calle y hay un gran pozo en la vereda Me caigo en el Me siento perdido.....no encuentro ayuda No es mi culpa Me resulta dificil encontrar la forma de salir Capitulo 2: Yo camino por la misma calle y hay un gran pozo en la vereda pretendo no verlo pero me caigo igual no puedo creer que me vuelva a pasar lo mismo no es mi culpa pero aun asi me resulta muy dificil encontrar la forma de salir Capitulo 3: Yo camino por la misma calle y hay un gran pozo en la vereda lo puedo ver Pero me caigo igual, no entiendo como me puede volver a pasar lo mismo Mis ojos estan abiertos Yo se donde estoy Me doy cuenta que es mi responsabilidad Puedo salir inmediatamente Capitulo 4: yo camino por la misma calle y hay un gran pozo en la vereda. Camino esquivandolo. Por suerte no me caigo. Capitulo 5:Camino por otra calle

En la ciudad donde algunas cosas no tienen precio

"Podemos comprar el tiempo de las personas; podemos comprar su presencia física en un determinado lugar, podemos incluso comprar algunos de sus movimientos musculares por hora. Sin embargo, no podemos comprar el entusiasmo…, no podemos comprar la lealtad, no podemos comprar la devoción de sus corazones. Debemos ganar esto." Clarence Francis

Una ciudad para vivir, para crecer, para disfrutar..

Todos de alguna manera pensamos diariamente la ciudad en la que queremos vivir, los que nacieron aquí y los que elegimos este lugar para vivir. Y cuando pensamos, tal vez nos pasa como cuando crecemos, vamos cambiando nuestras expectativas de la ciudad que queremos y en la que nos gustaría vivir. El pensar la ciudad es tal vez un ejercicio individual que conforme en si todo un potencial de lo que la ciudad necesita: Pensar la ciudad como proceso colectivo. Si, darnos la oportunidad de compartir con otros lo que imaginamos para este lugar, y darle de esta manera la oportunidad a la ciudad de comenzar a sentir que sus habitantes no le son ajenos, no le son extraños y que no viven la ciudad como clientes de un hotel que dejan sentado en el libro de quejas sus reclamos pero que no se siente comprometidos con mejorar ese lugar. El comenzar a pensar la ciudad, es un desafió que tenemos todos los que decimos que nos sentimos parte de este lugar, que nuestra pertenencia va más allá de la opor...