No te olvides de salir, dijo, en un tono que sonó a
sentencia. No podes vivir encerrado leyendo. El mundo no está en los libros, el
mundo está afuera y el afuera te exige salir, insistió. Pensé en contarle de un
hermoso viaje que había hecho leyendo una novela de la Restrepo, que había
estado en otro país, con otros paisajes y otras gentes, que ella –en su afán de
andar afuera- jamás conocería, pero desistí de hacerlo. Preparé el termo, la
mochila –metí dos libros sin que se diera cuenta- y la seguí.
Cuando reflexionamos sobre las cuestiones a tener en cuenta a la hora de formular proyectos sociales que puedan ser considerados exitosos en términos de impacto, surge con nitidez la necesidad de repensar sus componentes básicos. Toda intervención social debe tener: Un proyecto claro y con objetivos bien precisos. Líderes que lo lleven a cabo. Ciudadanos que participen. Recursos económico-financieros, humanos y tecnológicos. Un programa estricto de acción. Un tablero de comando que permita saber cómo tomar decisiones concomitantes. 1. El proyecto En la mayoría de los casos los proyectos no tienen claramente prefijados los objetivos que persiguen debido a que son muy generales o porque fueron concebidos en función de las necesidades de los firmantes de los presupuestos. Tanto en el ámbito público como en el privado, tanto a nivel de la micro-región como de la cooperación internacional, son los decisores de presupuestos los que definen la problemática a atender, pero casi siempre con una...
Son distintos modos de viajar. Ninguno de ellos puede sustituir al otro, pero sí pueden complementarse.
ResponderBorrarUn abrazo