Puede ser solo un intento. Quizás el último de los tantos
que hice en esta búsqueda de lo que parece inhallable. No lo hago con esa
voluntad de quien se anticipa derrotado. Tampoco con la fuerza de aquellos
tiempos en los indagaba con pasión. Voy tanteando en la oscuridad, sintiendo en
mis manos las formas de lo irreconocible, ya sin el temor de otros tiempos en
los que me estremecía ante lo desconocido. Las yemas de mis dedos presienten una
vibración que mi memoria transforma en imágenes. No es un sueño, no. O por lo
menos eso creo en este momento.
Cuando reflexionamos sobre las cuestiones a tener en cuenta a la hora de formular proyectos sociales que puedan ser considerados exitosos en términos de impacto, surge con nitidez la necesidad de repensar sus componentes básicos. Toda intervención social debe tener: Un proyecto claro y con objetivos bien precisos. Líderes que lo lleven a cabo. Ciudadanos que participen. Recursos económico-financieros, humanos y tecnológicos. Un programa estricto de acción. Un tablero de comando que permita saber cómo tomar decisiones concomitantes. 1. El proyecto En la mayoría de los casos los proyectos no tienen claramente prefijados los objetivos que persiguen debido a que son muy generales o porque fueron concebidos en función de las necesidades de los firmantes de los presupuestos. Tanto en el ámbito público como en el privado, tanto a nivel de la micro-región como de la cooperación internacional, son los decisores de presupuestos los que definen la problemática a atender, pero casi siempre con una...
Nunca es el último intento. Siempre es el penúltimo
ResponderBorrarUn abrazo