Ir al contenido principal

En medio de la tormenta

No hay un puerto seguro donde amarrar la conciencia. 
La deriva no es tan mala como la pintan. 
La tentación por llegar a tierra firme puede resistirse. 
Desanclar tu existencia tal vez sea algo más que una necesidad,
 tal vez, no tengas otra alternativa. 
No hay vientos que soplen a favor...

La dejo que siga hablando. 
No hay prédica que se arraigue en mí 
cuando estoy en medio de la tormenta.

Comentarios

  1. No es fácil escuchar cuando estamos en medio de la tormenta, pero algo siempre queda para después que puede ser útil en la próxima.

    Un abrazo

    ResponderBorrar

Publicar un comentario

Entradas más populares de este blog

Proyectos sociales: seis componentes básicos Por Marcelo Busalacchi

Cuando reflexionamos sobre las cuestiones a tener en cuenta a la hora de formular proyectos sociales que puedan ser considerados exitosos en términos de impacto, surge con nitidez la necesidad de repensar sus componentes básicos. Toda intervención social debe tener: Un proyecto claro y con objetivos bien precisos. Líderes que lo lleven a cabo. Ciudadanos que participen. Recursos económico-financieros, humanos y tecnológicos. Un programa estricto de acción. Un tablero de comando que permita saber cómo tomar decisiones concomitantes. 1. El proyecto En la mayoría de los casos los proyectos no tienen claramente prefijados los objetivos que persiguen debido a que son muy generales o porque fueron concebidos en función de las necesidades de los firmantes de los presupuestos. Tanto en el ámbito público como en el privado, tanto a nivel de la micro-región como de la cooperación internacional, son los decisores de presupuestos los que definen la problemática a atender, pero casi siempre con una...

A veces

Hay esperas que calman y hay veces en los que la calma nos desespera…

Vueltas

Escribir   un     rezo para un Dios    inexistente   Inventarme    un Dios       al cual rezarle sin fe   Encontrar    una fe       que no esté presa de una religión   Profesar   una religión      en la que no haga falta          rezar para huirle a la angustia que me acompaña desde que no estás