-No debe estar bien, pensó. -Si
está volando sola no debe andar bien. Pero el ave no parecía tener problema
alguno. Volaba con la decisión de quien tiene ya establecido un rumbo. Incluso, me animo a decir que, lo hacía con cierta displicencia. Como si la ausencia de
otras aves volando con ella le facilitara el desplazarse. Como si no sintiera nostalgia por la bandada.
¿Pero acaso crees que se puede vivir así? Dijo, medio como murmurando para sí, tomó otro trago de vino, apoyó las palmas de sus manos sobre la mesa y con un gesto amenazador y ante la mirada distraída de ella, levantó un poco más la voz ¿De donde sacaste esa idea de que hay que ver el día a día? ¿Qué acaso tengo que estar rindiendo examen cada minuto de nuestra existencia? No, no querida, esto no va a funcionar así. O te comprometes conmigo hasta que la muerte nos separe o esto se termina acá, justo en este preciso momento. Iba a agregar algo más, confiado de que sus palabras estaban encauzando la relación, cuando ella se paró, dio una media vuelta y se marchó.
Comentarios
Publicar un comentario