Ir al contenido principal

Algo de mí

Algo de mí se fue con él

no sé bien qué.


Me quedé, por un instante, contemplando cómo se alejaba.


Algo de mí se fue con él.


Un pensamiento,

un sentimiento

o quizás un deseo

de esos que no te animás a pedir.


El viento soplaba fuerte

sobre mis espaldas.

 

Sentí como si una fuerza 

me impulsara

a salir corriendo,

a carretear

para levantar vuelo.



Comentarios

  1. qué suerte para mis ojos y mi alma volver a encontrarte!
    tus bellas imágenes y tus textos que dicen tanto, como calladamente.
    qué suerte!

    ResponderBorrar

Publicar un comentario

Entradas más populares de este blog

A veces

Hay esperas que calman. Y hay veces en los que, la calma, nos desespera…

Padre cielo XVII

No ha sido fácil levantarse. Las tapas de entrada y el guiso de lenteja rociado con un malbec hicieron lo suyo para que mi sueño tuviera una profundidad que no le conocía. Desayunamos y nos preparamos para regresar. Antes damos una vuelta y nos encontramos con esta hermosa construcción que oficia de templo de Dios. El Dios del colonizador, que ha decretado por los siglos de los siglos la vigencia de este espacio como el lugar en donde lo espiritual puede trascender. El templo artificial a los pies del templo natural. Pienso en todo lo que el hombre a destruido para imponer a su Dios y en lo noble y generosa que se nos ofrece la madre naturaleza como santuario para que nos demos una oportunidad de encontrarnos con nosotros mismos. Levanto mis ojos hacia la montaña y agradezco, no de rodillas, de pie, este ritual me quiere caminando.

Creación VI

Por momentos reina la confusión. El polvo se suspende en el aire que se vuelve irrespirable. Todos mantienen el ritmo. Parecen confiados de sus posibilidades. Uno los mira y no tiene otra alternativa que creer que saben lo que hacen. Creer que lo que parece destrucción alberga en algún lugar el comienzo de la creación.