Cansado de juntar retazos de sueños, en un rompecabezas imposible de armar, me dispuse a dormir de otra manera. Si, voy a dormir para soñar y recordar todo, me dije. Terminé la lectura de La Insoportable levedad del ser , de Milan Kundera , un libro que te quita el sueño y me dispuse a descansar. Soy de dormir corrido, pero a medianoche desperté. Lo primero que hice fue pensar en lo que había soñado y no recordaba nada. No puede ser. Siempre soñamos algo. “No es tan fácil soñar como un todo, los sueños son fragmentos por naturaleza. Si te propones soñar como un todo terminas soñando nada. Porque solo la realidad puede ser percibida como un todo. O sueñas o vives tu realidad.” Mientras dormitaba, la voz insistía en darme este mensaje. Ahora dudo si realmente estuve despierto.
Las infaltables gaviotas alborotaban el cielo plomizo sobre un montículo de basura recién depositada por un camión volcador amarillo. Allí, naturalmente, merodeaba el suizo. Y le gustaba robar; pero sus “colegas” del basural no soportaban, aunque al final debían hacerlo, esa costumbre. La ley no escrita era compartir la basura, compartir los espacios. Pero no robarse entre ellos. – El basural del frío Héctor Rodolfo Peña
Bo nos enseñan a no temerle a la muerte. Vaya cultura del fasto y la materialidad. Las culturas antiguas como la Azteca, hablaban de la vida como puente a una real existencia en la muerte, a una vida verdadera. Un abrazo. Carlos
ResponderBorrarTendremos que desaprender lo que nos han enseñado para afrontar la vida de otra manera.
ResponderBorrarDijo Ramón Lobo que la muerte es un problema si no has vivido la vida
ResponderBorrarPuede ser así, puede que haya gente que viva como si no se fuera a morir y se muera sin haber vivido.
ResponderBorrar