Llegó temprano a la
oficina, cosa poco común en ella. Clarita ya estaba sentada en su escritorio
con la computadora encendida. Siempre igual, siempre sonriente, siempre
temprano, siempre eficiente y como preparada para hacerse cargo del mundo. Trató
de desentenderse, de no prestarle atención, de hacer como si su llegar temprano
no fuera una excepción en su vida laboral. Se quitó el gorro, la bufanda, los
guantes, la campera y un sueter que solía ponerse cuando le tocaban estas
mañanas frías. Cuando se disponía a ubicarse en su puesto de trabajo, sintió la
proximidad de Clarita, que sigilosamente se había levantado y con una taza de café
en la mano, venía hacia ella, con, uno vaya a saber, qué intención. ¿Te pasa
algo? Le susurró al oído. Ella se dio medio vuelta, sin desacomodar el cuerpo,
como queriendo disimular eso de estar pasando un día de mierda. Nada, no me
pasa nada. ¿Qué te hace pensar que me puede estar pasando algo? Contesto,
pensando en que su respuesta, en forma de pregunta, haría que Clarita
retrocediera, o desistiera de continuar con su indagatoria. Pero no, nada de
eso pasó. Todo lo contrario. Clarita dio un par de pasos, se puso del otro la
del escritorio, apoyó sus manos en él y como disfrutando de esa oportunidad que
ella le había servido en bandeja le dijo, ahora en voz alta: Si a vos no te
pasa nada, avisale a tu cara querida, porque tenés toda la pinta de haber
atravesado un temporal.
Cansado de juntar retazos de sueños, en un rompecabezas imposible de armar, me dispuse a dormir de otra manera. Si, voy a dormir para soñar y recordar todo, me dije. Terminé la lectura de La Insoportable levedad del ser , de Milan Kundera , un libro que te quita el sueño y me dispuse a descansar. Soy de dormir corrido, pero a medianoche desperté. Lo primero que hice fue pensar en lo que había soñado y no recordaba nada. No puede ser. Siempre soñamos algo. “No es tan fácil soñar como un todo, los sueños son fragmentos por naturaleza. Si te propones soñar como un todo terminas soñando nada. Porque solo la realidad puede ser percibida como un todo. O sueñas o vives tu realidad.” Mientras dormitaba, la voz insistía en darme este mensaje. Ahora dudo si realmente estuve despierto.
Justo ayer le dije a alguien esa frase de "díselo a tu cara"...es IMPORTANTE transmitir con ella Un abrazo
ResponderBorrarComo decía la mamá de mi esposa..."no solo hay que serlo sino también parecerlo". Lindo relato, grandes saludos.
ResponderBorrar