Hagamos como si fuera un juego. Aflojémonos un poco y
pensemos en cualquier cosa. La vida está resultando bastante complicada como
para tomársela en serio. Y encima, si te pones serio, puede que con ello solo
la estés arruinando un poco más ¿Qué no me entiendes? Bueno, el no entender
puede ser un buen síntoma. Puede hacer bien el no entender o por lo menos el
aceptar que hay cosas que escapan a la comprensión de uno. Yo a veces tampoco
te entiendo, pero hago como si nada.
Las infaltables gaviotas alborotaban el cielo plomizo sobre un montículo de basura recién depositada por un camión volcador amarillo. Allí, naturalmente, merodeaba el suizo. Y le gustaba robar; pero sus “colegas” del basural no soportaban, aunque al final debían hacerlo, esa costumbre. La ley no escrita era compartir la basura, compartir los espacios. Pero no robarse entre ellos. – El basural del frío Héctor Rodolfo Peña

Querer entender todo, o entender siempre, es pretender un imposible. Y, de paso, se mantiene cierto misterio
ResponderBorrarUn abrazo