Demasiada controlada tu vida, me dijo, con esa voz que casi
parecía un susurro. Tienes que soltarte un poco, dejar que las cosas pasen,
soltar amarras sin tener que andar hurgando en los pronósticos que anticipan
tormentas. Las tormentas más bellas, las que más nos enriquecen, son aquellas
que no esperamos, que no sabemos que vendrán, que nos toman por sorpresa. Ahí se
aprende en serio a vivir, insistió, ahora con un tono más imperativo. Eso sí,
dijo, ahora en un tono más reflexivo, ten en cuenta que la mejor tormenta es aquella
de la que sales vivo.
Cuando reflexionamos sobre las cuestiones a tener en cuenta a la hora de formular proyectos sociales que puedan ser considerados exitosos en términos de impacto, surge con nitidez la necesidad de repensar sus componentes básicos. Toda intervención social debe tener: Un proyecto claro y con objetivos bien precisos. Líderes que lo lleven a cabo. Ciudadanos que participen. Recursos económico-financieros, humanos y tecnológicos. Un programa estricto de acción. Un tablero de comando que permita saber cómo tomar decisiones concomitantes. 1. El proyecto En la mayoría de los casos los proyectos no tienen claramente prefijados los objetivos que persiguen debido a que son muy generales o porque fueron concebidos en función de las necesidades de los firmantes de los presupuestos. Tanto en el ámbito público como en el privado, tanto a nivel de la micro-región como de la cooperación internacional, son los decisores de presupuestos los que definen la problemática a atender, pero casi siempre con una...
Primero:
ResponderBorrarGracias por tu chapoteo en la Orilla.
Segundo:
Gracias por traer a Sara Cohen y a mi querida Alejandra de la mano tan pasionalmente arrebatadas.
Y tercero:
Gracias por haber puesto el cebo y que tras él haya llegado hasta este rincón del mundo tan hermoso.
Tus fotos... una maravilla!
Tus textos, breves e intensos.
Las tormentas... tienes razón, las que no esperamos son las que nos hacen gigantes luchando contra ellas, o en ellas, o con ellas...
Yo estoy dentro de una de ellas, aún no sé cómo saldré de ella, o si me atrapará...
Un abrazo!
;)
Inquietante tu prosa y gracias por pasar por esta orilla lacustre....
ResponderBorrarSi morir es el precio a pagar por vivir, vale la pena pagarlo. Ser un mero observador de la vida no aporta reales satisfacciones y, al final, uno siempre acaba muriéndose.
ResponderBorrarUn abrazo