Cómo hacer para no sentir que el
mundo se está yendo al carajo. Siempre pienso en los dinosaurios, en su tamaño
y en cómo, para el imaginario de muchos, eran animales muy fuertes y muy
peligrosos. Y pienso en cómo desaparecieron del planeta sin pena ni gloria. Si
no será fatalmente ese también nuestro destino como especie. Con tanto
tiranosaurio haciéndole daño al planeta no es arriesgado sentir que muchas de
las cosas que nos pasan son sólo un anticipo de un nuevo ciclo en el que planeta
reciclará a la especie que más daño le hace para empezar de nuevo.
Cuando reflexionamos sobre las cuestiones a tener en cuenta a la hora de formular proyectos sociales que puedan ser considerados exitosos en términos de impacto, surge con nitidez la necesidad de repensar sus componentes básicos. Toda intervención social debe tener: Un proyecto claro y con objetivos bien precisos. Líderes que lo lleven a cabo. Ciudadanos que participen. Recursos económico-financieros, humanos y tecnológicos. Un programa estricto de acción. Un tablero de comando que permita saber cómo tomar decisiones concomitantes. 1. El proyecto En la mayoría de los casos los proyectos no tienen claramente prefijados los objetivos que persiguen debido a que son muy generales o porque fueron concebidos en función de las necesidades de los firmantes de los presupuestos. Tanto en el ámbito público como en el privado, tanto a nivel de la micro-región como de la cooperación internacional, son los decisores de presupuestos los que definen la problemática a atender, pero casi siempre con una...
Pienso igual. Y el ejemplo de los dinosaurios es atinado. Por alguna extraña razón el mundo ha resuelto suicidarse. Un abrazo desde Suspendelviaje con rumbo sur.
ResponderBorrarL.