Invierno bueno, verano malo, se rumorea por el pueblo. Los amantes del frío -que contemplan como se desvanece la bahía- sufren los 10 grados de máxima que por cuarto dia consecutivo nos ofrece la naturaleza. El país entero, según muestran los noticieros, parece arrasado por la ola polar y nosotros una vez más, como en las elecciones, no podemos disfrutar este veranito.
Cansado de juntar retazos de sueños, en un rompecabezas imposible de armar, me dispuse a dormir de otra manera. Si, voy a dormir para soñar y recordar todo, me dije. Terminé la lectura de La Insoportable levedad del ser , de Milan Kundera , un libro que te quita el sueño y me dispuse a descansar. Soy de dormir corrido, pero a medianoche desperté. Lo primero que hice fue pensar en lo que había soñado y no recordaba nada. No puede ser. Siempre soñamos algo. “No es tan fácil soñar como un todo, los sueños son fragmentos por naturaleza. Si te propones soñar como un todo terminas soñando nada. Porque solo la realidad puede ser percibida como un todo. O sueñas o vives tu realidad.” Mientras dormitaba, la voz insistía en darme este mensaje. Ahora dudo si realmente estuve despierto.
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