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Bajo el silencio VII

Detengo el vehiculo detrás de otro que espera a que se abra el camino. Los hombres –algunos de a pie y otros montados en sus caballos- se reagrupan para encauzar a las ovejas y pequeños corderos hacia el puente. Imagino –ayudado por sepia- una escena similar un siglo atrás. Los mismos peones -que llegaban desde Chile o Europa, en busca de trabajo- desplegando toda su astucia para controlar el ganado. Muchos de ellos, con sus familias afincadas por estos lares, con hijos, padres, esposas, esperando su regreso a casa.

Comentarios

  1. Chaile:Has eescrito un ensayo periodístico y revisionista de la Patagonia vilipendiada.
    Esto siempre hay que denunciarlo.
    Un abrazo..Saúl.-

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  2. Oficio duro el de pastor. Solitario y sacrificado.

    Un abrazo

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  3. Me recuerda un poco las escenas de la trashumancia en España: Cuando llega el invierno los pastores del norte de Castilla cruzan toda la meseta hasta sus terrenos de pastoreo durante el verano, a cientos de kilómetros en Extremadura, Andalucía o la Mancha.

    Un trabajo muy muy duro. Saludos.

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  4. El color sepia consigue dar a la fotografía la pátina del tiempo.
    Voy siguiendo tus silencios y admiro los lugares y el trabajo duro de los hombres que pienso, en cualquier parte del planeta, es igual de duro y solitario el trabajo en los campos y con animales.
    Un beso

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