Me dejé llevar. No voy a negar que –aunque sea por un momento- creí en ella. Me tomó de la mano una tarde de esas en la que –aunque llovía torrencialmente- yo sentía el sol sobre mi piel. Debe haber sido el calor de sus manos, o la forma en que me miraba, o la firmeza de sus palabras. Me dejé llevar y a hora no sé como volver.
Cuando miro las fotos de los frigoríficos —ese primer intento de desarrollo industrial, que surgió como complemento del oro blanco que representó la lana ovina—, no me pregunto por qué dejaron de funcionar, porque eso tiene relación con factores externos a nosotros. Lo que me provoca —el entrecruzamiento de fotos de “ estas ruinas, impregnadas de la temporalidad” (1) , que reflejan un momento de la ocupación capitalista del territorio—, es pensar en cómo, el abordaje del pasado, puede ayudarnos a entramar los hilos de un futuro que no deja de ser incierto. ¿Son estas fotos un espejo en el que nos podemos mirar para empezar a reconocernos? Ahí se me aparece, Florida Blanca, ese asentamiento español, que -cuando deciden abandonarlo- lo prenden fuego. Imagino al aónikenk observando esa escena. Ellos que eran nómades por naturaleza, que más tarde sucumbieron frente al proceso de colonización de la tierra, tratando de entender, el porqué de esa destrucción. Pienso tambien en los ...
Ya es tarde para volver...
ResponderBorrarBesos.
A veces algo superior nos puede y no podemos luchar contra ello....Besos de viernes
ResponderBorrarotra fotografía espectacular
ResponderBorrar:)
pues no vuelvas...
ResponderBorrar:)
Nada mas sanador que sentir eso de dejarse llevar! Y si es así, no hay necesidad de volver...¿Volver adonde?
ResponderBorrarAbrazo!
Los riesgos de dejarse llevar...
ResponderBorrarSaludos!
pero... querés volver?
ResponderBorrarsin permiso... igual que como te fuiste... regresa.
ResponderBorrarMe encanto la pic!!!!!!!
...
ResponderBorrarYo me dejo ir con tus imágenes.
Me impactó el post de NADA, tal vez me proyecté.
Saludos y un abrazo para ti.
Mafalda