Recuerdo que en el 2005 cuando estaba sin trabajo, en cuarteles de
invierno como acostumbran a decir cuando te salís del sistema, empecé, en este blog, a hacer catarsis de todo eso que saturaba mi cabeza de realidad. Subía
dos o tres post por día en los que opinaba, críticamente, acerca de las cosas
que nos pasaban. Fue ahí que empecé a darme cuenta, al volver a leerme, que
´-muchas veces- los textos que subía, eran un desastre. Había errores
ortográficos, de redacción y muchas veces, por la forma en que estaban
escritos, no decían lo que me había propuesto decir, o lo peor, no decían nada.
¿Pero acaso crees que se puede vivir así? Dijo, medio como murmurando para sí, tomó otro trago de vino, apoyó las palmas de sus manos sobre la mesa y con un gesto amenazador y ante la mirada distraída de ella, levantó un poco más la voz ¿De donde sacaste esa idea de que hay que ver el día a día? ¿Qué acaso tengo que estar rindiendo examen cada minuto de nuestra existencia? No, no querida, esto no va a funcionar así. O te comprometes conmigo hasta que la muerte nos separe o esto se termina acá, justo en este preciso momento. Iba a agregar algo más, confiado de que sus palabras estaban encauzando la relación, cuando ella se paró, dio una media vuelta y se marchó.

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