En ese tiempo, mi única expectativa, era, publicar en el
blog. Dejé de ocuparme de la realidad y empecé –de a poco- a incursionar en la
ficción. Pero no era tan fácil. Probé asociar los textos con fotos que yo mismo
tomaba y las visitas del blog se incrementaron. ¡Que buenas fotos! Decían
algunos comentarios y yo, volvía a leer el texto, y, con ello, volvía a darme
cuenta que a mi escritura le faltaba algo.
Cansado de juntar retazos de sueños, en un rompecabezas imposible de armar, me dispuse a dormir de otra manera. Si, voy a dormir para soñar y recordar todo, me dije. Terminé la lectura de La Insoportable levedad del ser , de Milan Kundera , un libro que te quita el sueño y me dispuse a descansar. Soy de dormir corrido, pero a medianoche desperté. Lo primero que hice fue pensar en lo que había soñado y no recordaba nada. No puede ser. Siempre soñamos algo. “No es tan fácil soñar como un todo, los sueños son fragmentos por naturaleza. Si te propones soñar como un todo terminas soñando nada. Porque solo la realidad puede ser percibida como un todo. O sueñas o vives tu realidad.” Mientras dormitaba, la voz insistía en darme este mensaje. Ahora dudo si realmente estuve despierto.

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