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Lejos

Como mazazos contra una frágil pared, las decisiones políticas, golpean a los habitantes de este lejano sur. Nada muy distinto a lo que sucede con otras regiones del país. Pero -en nuestro caso- por estar más lejos, el golpe parece que fuera más duro. Algunos ya preparan sus maletas: así no se puede vivir aquí, dicen indignados. Es probable que muchos se vayan. Ya pasó más de una vez.  Así como aparecen oleadas de inmigrantes que llegan buscando un mejor futuro, cuando las papas queman, del mismo modo en que llegaron, se van. Y está bien que así sea. Nadie debería ser obligado a quedarse en un lugar que no tiene nada para ofrecerle.

Comentarios

  1. Coincido, nadie debería quedarse en un lugar donde no hay nada.
    Reviviendo el blog propio, encontré un comentario tuyo y no podía no meterme aquí.

    besos

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    Respuestas
    1. Angie Pagnotta. Leyendo tu comentario te diré que discrepo contigo, que en cualquier lugar por remoto y desértico que sea -esta foto bien podía ser La Patagonia- encierran belleza y en nosotros está descubrirla. Es cuestión de tiempo y de ponernos a ello.

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