Ir al contenido principal

Olvido VIII

Después, todo pasó muy rápido. Cuando pudo enfriar la cabeza, ella ya estaba sentada en la mesa de su casa. Su madre preparaba el almuerzo. Su padre leía el diario. El, nada, solo trataba de explicarse que había pasado. Como un trampolín, la vida no le había permitido detenerse ni un minuto a pensar. Ella, lo esperó –una tarde- en su departamento de veinte metros cuadrados en el barrio de caballito. Lo nuestro va a ser para siempre le dijo, con un convencimiento, que él, solo pudo mover la cabeza, confirmando lo que parecía indiscutible. Quiero terminar mi carrera, me falta un año, recibirme y después nos casamos, formamos una familia y no nos para nadie, insistió ella. El, la recorría con sus dedos por la espalda y cuando iba a esbozar uno de sus tantos pensamientos, ella lo interrumpía con alguna de sus tantas certezas. Quiero conocer a tus viejos. Mis tíos se van a poner muy contentos cuando les cuente. Un año pasa rápido y ahora que vos vas a estar conmigo, estudiar me va a resultar más fácil. El no  había pensado en casarse, ni en llevarla a su casa, ni se le cruzaba por la cabeza en conocer a sus tíos, pero asentía, cada comentario de ella. Mis padres fallecieron cuando yo tenía ocho años, dijo ella, mientras buscaba la forma de hacerse un bocado de los tallarines caseros que la madre de él preparaba todos los domingos como un ritual religioso. Fue en un accidente de transito, cerca de Colon, chocaron con un tractor. Nadie la interrumpía. Me criaron mis tíos, a ellos les debo todo, son muy buenas personas.

Comentarios

  1. Disfruto de tus imágenes. Increíbles. Me quedo leyéndote.

    ResponderBorrar
  2. La fotografia es IMPRESIONANTE. Besos

    ResponderBorrar
  3. más que un trampolín esto me parece una cuesta abajo...sin frenos

    ResponderBorrar
  4. que no se te olvide decirle de esa soledad que se siente cuando no se interesan por nuestros pensamientos!

    abrazo

    ResponderBorrar
  5. y que tan bien pintas en esa imágen que se lleva comentario aparte!

    ResponderBorrar
  6. Hay veces que te dejan con la boca abierta y por más que uno intente no sale palabra alguna...y cuando no te escuchan despues es peor!! asi empiezan las distancias, cuando uno siempre calla!!..
    Un abrazo!!

    ResponderBorrar

Publicar un comentario

Entradas más populares de este blog

Proyectos sociales: seis componentes básicos Por Marcelo Busalacchi

Cuando reflexionamos sobre las cuestiones a tener en cuenta a la hora de formular proyectos sociales que puedan ser considerados exitosos en términos de impacto, surge con nitidez la necesidad de repensar sus componentes básicos. Toda intervención social debe tener: Un proyecto claro y con objetivos bien precisos. Líderes que lo lleven a cabo. Ciudadanos que participen. Recursos económico-financieros, humanos y tecnológicos. Un programa estricto de acción. Un tablero de comando que permita saber cómo tomar decisiones concomitantes. 1. El proyecto En la mayoría de los casos los proyectos no tienen claramente prefijados los objetivos que persiguen debido a que son muy generales o porque fueron concebidos en función de las necesidades de los firmantes de los presupuestos. Tanto en el ámbito público como en el privado, tanto a nivel de la micro-región como de la cooperación internacional, son los decisores de presupuestos los que definen la problemática a atender, pero casi siempre con una...

A veces

Hay esperas que calman y hay veces en los que la calma nos desespera…

Vueltas

Escribir   un     rezo para un Dios    inexistente   Inventarme    un Dios       al cual rezarle sin fe   Encontrar    una fe       que no esté presa de una religión   Profesar   una religión      en la que no haga falta          rezar para huirle a la angustia que me acompaña desde que no estás