Ir al contenido principal

Comentarios

Ya es tarde para volver… A veces algo superior nos puede y no podemos luchar contra ello.... Pues no vuelvas... Nada mas sanador que sentir eso de dejarse llevar! Y si es así, no hay necesidad de volver... ¿Volver adonde? Los riesgos de dejarse llevar... Pero... ¿querés volver? Sin permiso... igual que como te fuiste... regresa. Yo me dejo ir con tus imágenes.

Las palabras rebotan en su cabeza. Trata de darles un orden, un sentido, de aprovecharse de ellas para armar un camino que le permita salir del pozo emocional en el que se encuentra. Tal vez tenga razón Jasonia, se dice temerosamente, tal vez, ya sea tarde para volver. Siente el peso de los años sobre sus espaldas y es allí en donde esa idea de la fuerza superior, cuya existencia sugiere WinnieO, que nos puede y contra la cual no podemos luchar, adquiere una dimensión concreta y es allí en donde comienza a anidar la propuesta de Ariana de decidirse a no volver, pero no como una fatalidad o como imposición de un poder superior, sino simplemente como una decisión propia. Y es en ese momento en el que comienza a sentir que el aire que respira le despeja una poco la mente y reconoce que no ha sido tan malo eso de dejarse llevar, que –como dice Magah- algo de sanador tuvo en su vida y que no necesita volver. Gira el rostro, cansino y envejecido,  respira y contiene el aire en sus pulmones y vuelve a mirar para adelante. Puede entender los riesgos de dejarse llevar, que Candorosa le achaca, y no, dice, en realidad -Miralunas- no quiero volver, aunque me resulte tentadora la idea que aporta Sonia, de pegar la vuelta así como si nada, este, creo, es el momento de imitar a Mafalda y dejarme ir…


Comentarios

  1. Interesante la forma en que desarrolló el post.

    De todos modos hay que saber que a veces, dejarse llevar "por comentarios", tiene sus riesgos...
    Jaaaa!!!

    Abrazos!!

    ResponderBorrar
  2. Muy original el texto.
    Los comentarios a lo que escribimos configuran una auténtica entrada y enriquecen siempre nuestras palabras.

    Un abrazo

    ResponderBorrar
  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderBorrar

Publicar un comentario

Entradas más populares de este blog

Certeza

¿Pero acaso crees que se puede vivir así? Dijo, medio como murmurando para sí, tomó otro trago de vino, apoyó las palmas de sus manos sobre la mesa y con un gesto amenazador y ante la mirada distraída de ella, levantó un poco más la voz ¿De donde sacaste esa idea de que hay que ver el día a día? ¿Qué acaso tengo que estar rindiendo examen cada minuto de nuestra existencia? No, no querida, esto no va a funcionar así. O te comprometes conmigo hasta que la muerte nos separe o esto se termina acá, justo en este preciso momento. Iba a agregar algo más, confiado de que sus palabras estaban encauzando la relación, cuando ella se paró, dio una media vuelta y se marchó.  

Oveja negra

Es difícil no sufrir, no sentir la distancia con los demás, no pensar en el por qué te ha tocado a ti este camino de soledad Cuál es el precio que se paga por ser diferente, por no confundirse entre las majadas de ovejas blancas, por distinguirse entre tanta uniformidad.  Hay días en los que, en sueños, me veo correteando entre el montón, pero al despertar, vuelvo a mi realidad.  Es ahí cuando me digo: acepta tu destino, haz tu propio camino, vale pena intentar ser uno mismo.

Padre cielo XVII

No ha sido fácil levantarse. Las tapas de entrada y el guiso de lenteja rociado con un malbec hicieron lo suyo para que mi sueño tuviera una profundidad que no le conocía. Desayunamos y nos preparamos para regresar. Antes damos una vuelta y nos encontramos con esta hermosa construcción que oficia de templo de Dios. El Dios del colonizador, que ha decretado por los siglos de los siglos la vigencia de este espacio como el lugar en donde lo espiritual puede trascender. El templo artificial a los pies del templo natural. Pienso en todo lo que el hombre a destruido para imponer a su Dios y en lo noble y generosa que se nos ofrece la madre naturaleza como santuario para que nos demos una oportunidad de encontrarnos con nosotros mismos. Levanto mis ojos hacia la montaña y agradezco, no de rodillas, de pie, este ritual me quiere caminando.