A veces es mejor parar, recostarse, en el primer lugar que se ofrezca,
generoso, para horizontalizar tu existencia, para salirte –aunque sea por unos
minutos- de esa postura tan vertical, del que avanza, aunque no sepa para donde
va. A veces, es mejor desplegar nuestra humanidad sobre un un frío bloque se
cemento, que nada tiene para decirte y solo respirar.
Cuando reflexionamos sobre las cuestiones a tener en cuenta a la hora de formular proyectos sociales que puedan ser considerados exitosos en términos de impacto, surge con nitidez la necesidad de repensar sus componentes básicos. Toda intervención social debe tener: Un proyecto claro y con objetivos bien precisos. Líderes que lo lleven a cabo. Ciudadanos que participen. Recursos económico-financieros, humanos y tecnológicos. Un programa estricto de acción. Un tablero de comando que permita saber cómo tomar decisiones concomitantes. 1. El proyecto En la mayoría de los casos los proyectos no tienen claramente prefijados los objetivos que persiguen debido a que son muy generales o porque fueron concebidos en función de las necesidades de los firmantes de los presupuestos. Tanto en el ámbito público como en el privado, tanto a nivel de la micro-región como de la cooperación internacional, son los decisores de presupuestos los que definen la problemática a atender, pero casi siempre con una...
¡ésto es muy hermoso!!
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ResponderBorrarBella foto y acogedora postura...
Mafalda