A veces es mejor parar, recostarse, en el primer lugar que se ofrezca,
generoso, para horizontalizar tu existencia, para salirte –aunque sea por unos
minutos- de esa postura tan vertical, del que avanza, aunque no sepa para donde
va. A veces, es mejor desplegar nuestra humanidad sobre un un frío bloque se
cemento, que nada tiene para decirte y solo respirar.
Las infaltables gaviotas alborotaban el cielo plomizo sobre un montículo de basura recién depositada por un camión volcador amarillo. Allí, naturalmente, merodeaba el suizo. Y le gustaba robar; pero sus “colegas” del basural no soportaban, aunque al final debían hacerlo, esa costumbre. La ley no escrita era compartir la basura, compartir los espacios. Pero no robarse entre ellos. – El basural del frío Héctor Rodolfo Peña
¡ésto es muy hermoso!!
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ResponderBorrarBella foto y acogedora postura...
Mafalda