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Hurgando

Que se sentía como extranjera en su alma, dijo. Despojada de toda fe y de todo sentido de trascendencia. Que, por otro lado, no esperar milagros la tenía más tranquila y aliviada. Dijo eso y se quedó mirándome fijo, como hurgando en mi interior para encontrar algo de eso que parecía haber perdido. Yo no atiné a decir nada. Sólo tragué saliva al darme cuenta de que también estaba vacío, que por más que revolviera en mis entrañas, no encontraría nada. Y nos quedamos así…


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A veces

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Padre cielo XIV

A mi izquierda, un catedral natural se deja ver. Me impactan sus formas, sus colores y la proximidad a ella. Los pasos ahora son más lentos y me detengo en tramos más cortos.  Madre roca, padre cielo, hermano de mi vigilia quiero ser cerro, para ganarte en alturas de piedra eterna, quedando siempre de pie sobre la tierra , dice el poeta de la patagonia en la última estrofa de Chaltén y su melodía me envuelve para darle a este momento un carácter casi místico.

Bajo el silencio XIII

Se izan las banderas. La imagen me conmueve. Las palabras que rebotan en las montañas hacia el sur, me entristecen. Una niña lee un poema en el que reclama memoria. En una carta, Osvaldo Bayer les exige a los propietarios de la tierra que donen parte de ella a cooperativas de obreros. Todo es emotivo. Los organizadores agradecen la presencia y nos invitan a compartir el asado criollo que tienen preparado.