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Indomables


No podría haber elegido mejor lugar la municipalidad para el primer acto institucional del Diputado Daniel Peralta, en Ejercicio pleno del Poder Ejecutivo, que el campo de doma. Espacio público concesionado a manos privadas (de un ex funcionario?) y tercerizado, en términos que se desconocen.

Y digo esto porque fue este el lugar el elegido por Peralta para proponer la sanción de una norma para que cada funcionario salga del Gobierno con lo que entró. Es lo que está pidiendo la gente, señaló frente a la mirada atónita del Intendente Municipal, que no terminaba de sobreponerse del abucheo que le refregó la mayoría de los presentes; y ya tenía que procesar esta idea, que más que una propuesta de campaña, termina impactando como un misil de ética disparado al corazón de la gestión Méndez.

No hay que ser muy memorioso para recordar lo difícil que fue para el municipio avanzar en la privatización del campo de doma y de las consecuencias políticas que acarreó dicha medida. De las presiones a las que se sometió al Concejo Deliberante. Presiones que terminaron con el desplazamiento del concejal Vivar de la Presidencia del cuerpo, la renuncia de una concejal, y la conversión del concejal Caro, que pasó de denunciar por irregularidades al Intendente a ser su principal defensor.

Pero volviendo al tema de la ética pública, me parece importante decir que no hace falta una ley, inclusive que no hace falta decir absolutamente nada sobre cómo deben comportarse los funcionarios. Lo que hace falta, es cumplir con la ley que ya está vigente. Norma que lleva el número 20. Si la Ley 20 es una de las que nació con la vida institucional de Santa Cruz. Norma que obliga a los funcionarios, desde director hacia arriba, a depositar en la Escribanía Mayor de Gobierno su declaración jurada de bienes., para que, si las circunstancias los determinan, algún juez pueda solicitarla y verificar si algún funcionario se aprovechó del cargo público para enriquecerse ilícitamente.


Pero no es el tema de la ética lo que más se destacó en este lamentable acto oficial, sino el hecho de que, quedó perfectamente graficada, las dificultades que deberá afrontar Daniel Peralta, para controlar a los sectores políticos locales, los que, a la sombra de la falta de un liderazgo firme en el ámbito provincial, acrecentaron su descontrol, a punto tal que, a más de uno lo podríamos ya encuadrar en la categoría de “Indomable”.

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