Estas molestas por algo, preguntó él. No, dijo ella y siguió tecleando palabras sin sentido en su computadora. El bajó el volumen del televisor. Me vas a decir que no te pasa nada, insistió, ya un poco molesto. Si, dijo ella, es eso, me pasa nada y estoy como cansada de eso, que ya no pase nada. El portazo hizo temblar al departamento y él solo atinó a subir el volumen del televisor.
¿Pero acaso crees que se puede vivir así? Dijo, medio como murmurando para sí, tomó otro trago de vino, apoyó las palmas de sus manos sobre la mesa y con un gesto amenazador y ante la mirada distraída de ella, levantó un poco más la voz ¿De donde sacaste esa idea de que hay que ver el día a día? ¿Qué acaso tengo que estar rindiendo examen cada minuto de nuestra existencia? No, no querida, esto no va a funcionar así. O te comprometes conmigo hasta que la muerte nos separe o esto se termina acá, justo en este preciso momento. Iba a agregar algo más, confiado de que sus palabras estaban encauzando la relación, cuando ella se paró, dio una media vuelta y se marchó.
Para nosotras "nada" siempre significa ALGO...
ResponderBorrar¡Qué torpe él! ¿no? Besos
ResponderBorrarla entiendo perfectamente...aunque a mí nadie me pregunta
ResponderBorrarlo suyo es bastante peor
Ese "nada" es de lopeor que puede pasar...
ResponderBorrarSaludos!
"Nada" hace un ruido ensordecedor...
ResponderBorrarSalu2
La nada puede ser mucho, puede ser "todo"...
ResponderBorrarAbrazos!
son afirmaciones que nos avientan ante el terrible muro de la Nada.
ResponderBorrarUffff, esa conversación de suena! ¿Falta de comunicación? Qué va! Ya está todo hablado.
ResponderBorrarSaludos
Conchi
no existe... nada
ResponderBorrarNADA
ResponderBorrarMUSIQUITA PARA ALEGRARSE LA VIDA
Qué terrible es esa nada. Pero más terrible aún esa incapacidad para reaccionar y llenarla.
ResponderBorrarBreve y muy bueno el texto, aunque doloroso.
Un abrazo