Despacio, me dijo, debes ir más despacio. Este invierno
pronto dejará de estar entre nosotros y tus piernas entumecidas irán de a poco recuperando
el ritmo. Me dijo eso mientras encendía unas ramas secas en la salamandra. No
tiene sentido apurarse ahora, dijo y dejó que su cuerpo se acomodara lentamente
en la reposera. Lo miré con los ojos bien abiertos, como tratando de abarcar
toda esa existencia en mi mirada. El cielo seguía encapotado. No he podido
acostumbrarme a eso de vivir los momentos como una espera.
Cansado de juntar retazos de sueños, en un rompecabezas imposible de armar, me dispuse a dormir de otra manera. Si, voy a dormir para soñar y recordar todo, me dije. Terminé la lectura de La Insoportable levedad del ser , de Milan Kundera , un libro que te quita el sueño y me dispuse a descansar. Soy de dormir corrido, pero a medianoche desperté. Lo primero que hice fue pensar en lo que había soñado y no recordaba nada. No puede ser. Siempre soñamos algo. “No es tan fácil soñar como un todo, los sueños son fragmentos por naturaleza. Si te propones soñar como un todo terminas soñando nada. Porque solo la realidad puede ser percibida como un todo. O sueñas o vives tu realidad.” Mientras dormitaba, la voz insistía en darme este mensaje. Ahora dudo si realmente estuve despierto.

La espera desespera, así dicen.
ResponderBorrarLa fotografía me gusta, pero me hiela el alma.
Un abrazo
Apurarse?...para ir a dònde?
ResponderBorrarPrecioso clima en tu blog y en la foto!
Abrazo