Cuando
pongas tus pies sobre la tierra, recién ahí, tus cosas van a empezar a
funcionar, me dice mientras hace girar la cucharita en la taza de café como si
lo estuviera endulzando. Pienso en decirle que puede que tenga razón, pero que
aquí, en medio de esta mole de cemento, tengo pocas probabilidades de encontrar un espacio en el que decidirme a aterrizar
mí existencia.
Cansado de juntar retazos de sueños, en un rompecabezas imposible de armar, me dispuse a dormir de otra manera. Si, voy a dormir para soñar y recordar todo, me dije. Terminé la lectura de La Insoportable levedad del ser , de Milan Kundera , un libro que te quita el sueño y me dispuse a descansar. Soy de dormir corrido, pero a medianoche desperté. Lo primero que hice fue pensar en lo que había soñado y no recordaba nada. No puede ser. Siempre soñamos algo. “No es tan fácil soñar como un todo, los sueños son fragmentos por naturaleza. Si te propones soñar como un todo terminas soñando nada. Porque solo la realidad puede ser percibida como un todo. O sueñas o vives tu realidad.” Mientras dormitaba, la voz insistía en darme este mensaje. Ahora dudo si realmente estuve despierto.

Antes de poner los pies en la tierra es muy conveniente elegir bien el lugar en el que hacerlo.
ResponderBorrarMe gustan tus textos. En tan pocas líneas dices mucho y das mucho para pensar.
Un abrazo