Me acostumbré a tomar distancia. No como nos enseñaban en
las escuela cada vez que formábamos fila. No para evadirme de la realidad que
muchas veces me apabulla con mensajes indescifrables. Ni siquiera como un ingenuo
intento de alimentar ese sentimiento ermitaño que me acosa en las mañanas de
invierno. Si, creo, por esa rara necesidad de querer –con mi limitada mirada- abarcarlo
todo.
Cansado de juntar retazos de sueños, en un rompecabezas imposible de armar, me dispuse a dormir de otra manera. Si, voy a dormir para soñar y recordar todo, me dije. Terminé la lectura de La Insoportable levedad del ser , de Milan Kundera , un libro que te quita el sueño y me dispuse a descansar. Soy de dormir corrido, pero a medianoche desperté. Lo primero que hice fue pensar en lo que había soñado y no recordaba nada. No puede ser. Siempre soñamos algo. “No es tan fácil soñar como un todo, los sueños son fragmentos por naturaleza. Si te propones soñar como un todo terminas soñando nada. Porque solo la realidad puede ser percibida como un todo. O sueñas o vives tu realidad.” Mientras dormitaba, la voz insistía en darme este mensaje. Ahora dudo si realmente estuve despierto.

hace un rato que miro y miro esa imágen, sintiéndome cada vez más ese pájaro.
ResponderBorrar"no para evadirme de la realidad que muchas veces me apabulla con mensajes indescifrables; ni siquiera como un ingenuo intento de alimentar ese sentimiento ermitaño que me acosa en las mañanas de invierno, sino por esa ncesidad de querer abarcarlo todo".
así es como es.
saludos, Alberto!
Lástima que la vista no acompañe cuando tomamos la distancia necesaria para abarcarlo todo. Bella reflexión y buen motivo para tomar distancia.
ResponderBorrarUn abrazo
Me pregunto si esa es una manera de tener poco...he comenzado a dudarlo,creo que es tener diferente!
ResponderBorrarBeso