¿Se puede ver más allá? Nos cuesta la verdad y nos duele la memoria, por eso elegimos –a veces- mirar para otro lado. El siglo pasado se resiste a abandonarnos, ha sumado muchas tragedias. Desde ese lugar controla el escenario. Hay que recuperar el orden perdido. Pero para ello no hace falta violencia.
¿Pero acaso crees que se puede vivir así? Dijo, medio como murmurando para sí, tomó otro trago de vino, apoyó las palmas de sus manos sobre la mesa y con un gesto amenazador y ante la mirada distraída de ella, levantó un poco más la voz ¿De donde sacaste esa idea de que hay que ver el día a día? ¿Qué acaso tengo que estar rindiendo examen cada minuto de nuestra existencia? No, no querida, esto no va a funcionar así. O te comprometes conmigo hasta que la muerte nos separe o esto se termina acá, justo en este preciso momento. Iba a agregar algo más, confiado de que sus palabras estaban encauzando la relación, cuando ella se paró, dio una media vuelta y se marchó.
Excelente escrito para la reflexión.
ResponderBorrarTe felicito.
Un placer leerte.
Que gran razón tienen tus palabras.
ResponderBorrarUn abrazo
Pedazo de foto, parece sacada de una peli del Oeste pero adaptada a los nuevos tiempos.
ResponderBorrarY sí, no hay más ciego que el que no quiere ver.
Un saco de besos
¡ AMEN, amigo mío!
ResponderBorrarMil besitos!!!
la soledad de la foto y belleza de la misma me deja hipnotizado.
ResponderBorrarSAbias palabras.
abrazo de oso! (no tan sabio saludo)
La violencia es lo último...y ni eso. Ojalá todas aquellas tragedias sean barridas definitivamente por los vientos patagónicos.
ResponderBorrarSaludos.
Excelentes descrições que nos levam ao silêncio.
ResponderBorrarneste silêncio eu sou amanhecer, deitada numa gota de orvalho.
Paisagens lindíssimas.
Te felicito e te invito à mi blog "cachoneira de letras de la Speciosa", escrito na que ha sido la mi primera lhéngua, l Mirandés, la otra de Portugal i que es una lhéngua minoritária.
Gracias a tu comentario en mi calle disfrutando d este magnifico silencio.
ResponderBorrarFelicidades
Un calido abrazo