La escena se va armando lentamente. Un grupo de rock cuelga una bandera en la que se puede identificar claramente la silueta del Gallego Soto, unos de los líderes del movimiento rural, que logró huir a Chile y salvar su vida. Atrás, dejó a cientos de trabajadores, que confiaron en la palabra del Ejercito Argentino y se rindieron incondicionalmente. Esto último, lo de la rendición, es también algo que no termino de entender, porque le cabe más a los que están en guerra y aquí no hubo ninguna guerra.
Cansado de juntar retazos de sueños, en un rompecabezas imposible de armar, me dispuse a dormir de otra manera. Si, voy a dormir para soñar y recordar todo, me dije. Terminé la lectura de La Insoportable levedad del ser , de Milan Kundera , un libro que te quita el sueño y me dispuse a descansar. Soy de dormir corrido, pero a medianoche desperté. Lo primero que hice fue pensar en lo que había soñado y no recordaba nada. No puede ser. Siempre soñamos algo. “No es tan fácil soñar como un todo, los sueños son fragmentos por naturaleza. Si te propones soñar como un todo terminas soñando nada. Porque solo la realidad puede ser percibida como un todo. O sueñas o vives tu realidad.” Mientras dormitaba, la voz insistía en darme este mensaje. Ahora dudo si realmente estuve despierto.
Los jovenes solemos ser los más entusiastas... Pero no sé si la figura del tal Gallego Soto está siendo exaltada o ironizada.
ResponderBorrarInteresante...
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