Déjala
que fluya
que encuentre
el cauce
que siga
el viaje
remover
los obstáculos
darle espacio
dejarla ir
es tu tarea
Ella es
como agua
que llovió
del cielo
volverá
como vuelven
las flores
en primavera
a perfumar
tu existencia
Las infaltables gaviotas alborotaban el cielo plomizo sobre un montículo de basura recién depositada por un camión volcador amarillo. Allí, naturalmente, merodeaba el suizo. Y le gustaba robar; pero sus “colegas” del basural no soportaban, aunque al final debían hacerlo, esa costumbre. La ley no escrita era compartir la basura, compartir los espacios. Pero no robarse entre ellos. – El basural del frío Héctor Rodolfo Peña
Déjala
que fluya
que encuentre
el cauce
que siga
el viaje
remover
los obstáculos
darle espacio
dejarla ir
es tu tarea
Ella es
como agua
que llovió
del cielo
volverá
como vuelven
las flores
en primavera
a perfumar
tu existencia
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