Ir al contenido principal

Un témpano VII


Para septiembre, cuando atempera un poco el frió, el hielo desaparece y el lago que a perdido nivel, se lleva de a poco el agua de la bahia, ayudado por los vientos que en esa época suelen soplar con mayor intensidad y la transforman en un espacio árido, cuyo único síntoma de vida lo conforman los remolinos de tierra y las plantas con abrojos que se adhieren a uno al menor roce. Este es el tiempo también en el que retornan las aves, como los cauquenes, luego de haber recorrido miles de kilómetros hacia el norte escapándole al frío, como lo hacen también, muchos de los que trabajan en el turismo, para incorporarse a la actividad. El lugar adquiere con la presencia de las más variadas aves, un clima de fiesta, propio del apareamiento, en el que los machos se disputan la posesión de las hembras, despertando con sus sonidos la vida y dejando atrás la calma que el invierno le impone a este mágico lugar. Los pequeños matorrales y algún pajonal, sirven de refugio para que las aves construyan con paciencia sus nidos, en donde las hembras depositan sus huevos. No van a pasar muchas semanas en lo que uno ya puede encontrarse con las bandadas de teritos corriendo detrás de su madre y los machos que se enfrentan sin temor alguno a las aves rapaces, como el gavilán ceniciento, que suele merodear por la zona. Disfruto mucho de ver a los pichones de cisnes paseando arriba de su madre, que de vez en cuando, de una sacudida los tiran al agua para que aprendan a nadar o a los flamencos que cuando son pichones parecen un plumero sucio y a los pocos meses deslumbras con sus colores rosados.

Comentarios

Publicar un comentario

Entradas más populares de este blog

Certeza

¿Pero acaso crees que se puede vivir así? Dijo, medio como murmurando para sí, tomó otro trago de vino, apoyó las palmas de sus manos sobre la mesa y con un gesto amenazador y ante la mirada distraída de ella, levantó un poco más la voz ¿De donde sacaste esa idea de que hay que ver el día a día? ¿Qué acaso tengo que estar rindiendo examen cada minuto de nuestra existencia? No, no querida, esto no va a funcionar así. O te comprometes conmigo hasta que la muerte nos separe o esto se termina acá, justo en este preciso momento. Iba a agregar algo más, confiado de que sus palabras estaban encauzando la relación, cuando ella se paró, dio una media vuelta y se marchó.  

Oveja negra

Es difícil no sufrir, no sentir la distancia con los demás, no pensar en el por qué te ha tocado a ti este camino de soledad Cuál es el precio que se paga por ser diferente, por no confundirse entre las majadas de ovejas blancas, por distinguirse entre tanta uniformidad.  Hay días en los que, en sueños, me veo correteando entre el montón, pero al despertar, vuelvo a mi realidad.  Es ahí cuando me digo: acepta tu destino, haz tu propio camino, vale pena intentar ser uno mismo.

Padre cielo XVII

No ha sido fácil levantarse. Las tapas de entrada y el guiso de lenteja rociado con un malbec hicieron lo suyo para que mi sueño tuviera una profundidad que no le conocía. Desayunamos y nos preparamos para regresar. Antes damos una vuelta y nos encontramos con esta hermosa construcción que oficia de templo de Dios. El Dios del colonizador, que ha decretado por los siglos de los siglos la vigencia de este espacio como el lugar en donde lo espiritual puede trascender. El templo artificial a los pies del templo natural. Pienso en todo lo que el hombre a destruido para imponer a su Dios y en lo noble y generosa que se nos ofrece la madre naturaleza como santuario para que nos demos una oportunidad de encontrarnos con nosotros mismos. Levanto mis ojos hacia la montaña y agradezco, no de rodillas, de pie, este ritual me quiere caminando.