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Partir

Me fui del mar a la cordillera. Dejé sus costas saladas en las que crecí, para asentarme frente al dulce oleaje lacustre. Me fui sin saber como sería volver. Volví sin saber que parte de mi sigue aquí, que nunca partió.

Comentarios

  1. a veces el alma que no la sangre o al revés, se acomodan a nuestros pies. lo bueno es que todos anden juntos.
    andan juntos tu sangre, tu alma y tus pies?

    abrazos!

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  2. No es fácil estar lejos del mar!!

    Saludos!!

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  3. No podría pensar el la posibilidad de alejarme del mar, de haber nacido ahí. Pero creo que de haber nacido ahí, usted, seguramente haya necesitado partir, que es parte de volver!

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  4. Que belleza! Uno suele poder estar o dejar un pedezo de uno en cada lugar!

    Abrazo!

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  5. La ierra siempre permanece a la espera, y el corazón la reconoce.

    Muchos besos.

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  6. Quizás sean las raíces.
    Tarde o temprano siempre
    deseamos volver.

    Besos.

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  7. precioso, en un rincon del alma...

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  8. Gracias por pasar siempre y ser uno de esos que me lee de vez en cuando o de cuando en vez... Besotes.

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  9. Hay recuerdos que permanecen inalterables por mucho que pase el tiempo.

    Un abrazo salado

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  10. Un poco acá y un poco allá. Parte de uno queda siempre. Vivo en la cordillera y amo el mar también. Vengo de nutrirme del Mediterráneo durante 2 meses!
    Feliz día!
    Beso,
    STEKI.

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  11. "Volví sin saber que parte de mí sigue aquí, nunca partió"
    Ese es un sentimiento constante en mí,
    como me pegó esta frase!

    Besooo

    Estercita

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  12. Las partidas son asi; Dejamos siempre parte de nosotros, para reconocernos en ellas a nuestro regreso.

    Gracias por tus lindas palabras en mi blog: adelante, puedes "robar" las palabrs que quieras, mencionando la fuente.

    Te enlazo y a mi regreso, te leeré con calma. Mientras a tí te invito a recorrer mis entradas antiguas.

    Saludos

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Cansado de juntar retazos de sueños, en un rompecabezas imposible de armar, me dispuse a dormir de otra manera. Si, voy a dormir para soñar y recordar todo, me dije. Terminé la lectura de La Insoportable levedad del ser , de Milan Kundera , un libro que te quita el sueño y me dispuse a descansar. Soy de dormir corrido, pero a medianoche desperté. Lo primero que hice fue pensar en lo que había soñado y no recordaba nada. No puede ser. Siempre soñamos algo. “No es tan fácil soñar como un todo, los sueños son fragmentos por naturaleza. Si te propones soñar como un todo terminas soñando nada. Porque solo la realidad puede ser percibida como un todo. O sueñas o vives tu realidad.” Mientras dormitaba, la voz insistía en darme este mensaje. Ahora dudo si realmente estuve despierto.

No ser

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