Empecé a construir mi casa en este –hasta ese momento- inhóspito lugar. A pocos metros hacia lo mismo mi vecino. Una palma con una farola aportaba el único síntoma de urbanidad. Hoy recogí unas ramas de sauces que la última poda dejó sembrados en el fondo de mi patio. Los álamos ya comienzan a mostrar los primeros brotes. Mi vecino ya no esta. Al final de la última temporada, cuando viajó a ver a su madre en la provincia de Buenos Aires, tres balazos en la cabeza terminaron con su vida. Aunque haya nuevos vecinos, la ausencia de Daniel, siempre le da a este lugar el carácter de inhóspito.
Se levantó con pocas ganas. Escupió el primer mate, aunque siempre acostumbraba a tomarlo. El gusto amargo del agua -demasiada caliente- se le quedó dando vueltas en la boca y para eso había un solo remedio, otro mate. Ahora si podía decir que estaba despierto. La imagen de su madre colgaba en un cuadro sobre una pared toda amarillenta. La miró y no dijo nada. Acostumbraba a conversar con ella mientras mateaba. A contarle sus planes entre los que siempre aparecía la idea de algún día volver a verla. Imaginaba que bajaba del mismo tren en el que un día partió y que ella lo esperaba con los brazos abiertos y con una sonrisa igual a la foto. Para vos no pasan los años mamá le decía y ella sonreía. Pero hoy no tenia ganas de hablar. Tal vez sería la lluvia a la que nunca se terminó de acostumbrar o los mates cebados demasiados calientes que les refregaban el paladar. Se vio –una vez más- bajando del tren que lo trajo desde su provincia, directo a trabajar en la reparación de vías. Esas mi...

¿Supongo que lo de los balazos será una broma... ?
ResponderBorrarSaludos.
Lamentablemente no. Si vas al link de la fuente podes ver la info completa.
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