Cuando salgo de casa la veo. Está parada en uno de los postes del alambrado vecino. Me acerco lentamente y tomo la primera foto. Sigo caminando, ya estoy a no más de seis metros, la puedo apreciar plenamente. Estoy pagado digo. Ahora activo el video y sigo acercándome. Levanto los ojos por encima de la cámara y me sorprendo. Está mirándome. Los cuatro metros que nos separan parecen menos. Me detengo. La idea de que se iba a volar, desaparece de mi cabeza. Su pose desafiante logra incomodarme. Recuerdo que se trata de un ave rapaz y el entusiasmo por fotografiarla es remplazado por el temor a ser atacado. Mientras saboreo la emoción de este encuentro cercano con la naturaleza, retrocedo suavemente y ella sigue inmutable. Ya en mi casa, la miro por la ventana y pienso que el temor ha sido todo producto de mi imaginación.
Cuando reflexionamos sobre las cuestiones a tener en cuenta a la hora de formular proyectos sociales que puedan ser considerados exitosos en términos de impacto, surge con nitidez la necesidad de repensar sus componentes básicos. Toda intervención social debe tener: Un proyecto claro y con objetivos bien precisos. Líderes que lo lleven a cabo. Ciudadanos que participen. Recursos económico-financieros, humanos y tecnológicos. Un programa estricto de acción. Un tablero de comando que permita saber cómo tomar decisiones concomitantes. 1. El proyecto En la mayoría de los casos los proyectos no tienen claramente prefijados los objetivos que persiguen debido a que son muy generales o porque fueron concebidos en función de las necesidades de los firmantes de los presupuestos. Tanto en el ámbito público como en el privado, tanto a nivel de la micro-región como de la cooperación internacional, son los decisores de presupuestos los que definen la problemática a atender, pero casi siempre con una...
estupendo encuentro... La naturaleza raras veces nos ataca. Si ella pudiera hablar no diría lo mismo...
ResponderBorrarSaludos.