¿Pero acaso crees que se puede vivir así? Dijo, medio como murmurando para sí, tomó otro trago de vino, apoyó las palmas de sus manos sobre la mesa y con un gesto amenazador y ante la mirada distraída de ella, levantó un poco más la voz ¿De donde sacaste esa idea de que hay que ver el día a día? ¿Qué acaso tengo que estar rindiendo examen cada minuto de nuestra existencia? No, no querida, esto no va a funcionar así. O te comprometes conmigo hasta que la muerte nos separe o esto se termina acá, justo en este preciso momento. Iba a agregar algo más, confiado de que sus palabras estaban encauzando la relación, cuando ella se paró, dio una media vuelta y se marchó.
Las infaltables gaviotas alborotaban el cielo plomizo sobre un montículo de basura recién depositada por un camión volcador amarillo. Allí, naturalmente, merodeaba el suizo. Y le gustaba robar; pero sus “colegas” del basural no soportaban, aunque al final debían hacerlo, esa costumbre. La ley no escrita era compartir la basura, compartir los espacios. Pero no robarse entre ellos. – El basural del frío Héctor Rodolfo Peña
Bo nos enseñan a no temerle a la muerte. Vaya cultura del fasto y la materialidad. Las culturas antiguas como la Azteca, hablaban de la vida como puente a una real existencia en la muerte, a una vida verdadera. Un abrazo. Carlos
ResponderBorrarTendremos que desaprender lo que nos han enseñado para afrontar la vida de otra manera.
ResponderBorrarDijo Ramón Lobo que la muerte es un problema si no has vivido la vida
ResponderBorrarPuede ser así, puede que haya gente que viva como si no se fuera a morir y se muera sin haber vivido.
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