¿Pero acaso crees que se puede vivir así? Dijo, medio como murmurando para sí, tomó otro trago de vino, apoyó las palmas de sus manos sobre la mesa y con un gesto amenazador y ante la mirada distraída de ella, levantó un poco más la voz ¿De donde sacaste esa idea de que hay que ver el día a día? ¿Qué acaso tengo que estar rindiendo examen cada minuto de nuestra existencia? No, no querida, esto no va a funcionar así. O te comprometes conmigo hasta que la muerte nos separe o esto se termina acá, justo en este preciso momento. Iba a agregar algo más, confiado de que sus palabras estaban encauzando la relación, cuando ella se paró, dio una media vuelta y se marchó.
Las infaltables gaviotas alborotaban el cielo plomizo sobre un montículo de basura recién depositada por un camión volcador amarillo. Allí, naturalmente, merodeaba el suizo. Y le gustaba robar; pero sus “colegas” del basural no soportaban, aunque al final debían hacerlo, esa costumbre. La ley no escrita era compartir la basura, compartir los espacios. Pero no robarse entre ellos. – El basural del frío Héctor Rodolfo Peña
las ultimas veces que he tenido frio aqui, me he acordado de ti y de las teperaturas que hay por alla... que valentiaa!!!!..
ResponderBorraroyepues pasaba a felicitarte tambien, te dejo mis mejores y sinceros deseos para estas fiestas.
Gracias por todo el apoyo que siempre encontré en ti.
Dios te bendiga.
abrazotes!
Felicidades y hermosos sueños para el 2010,
ResponderBorrardesde mi cálido invierno mexicano, abrazos, Monique.
Hola como va tanto tiempo? muchas gracias por haber pasado todo el año y deseo que este año que esta por venir, sea el doble de bueno del que se esta llendo. Muchos Besotes y te sigo leyendo.
ResponderBorrarGRACIAS POR TANTO!! que tengas PAZ Y FELIZ NAVIDAD!!
ResponderBorrarMmmm, entran ganas de esquiar!!! Qué vistas más bellas!!!
ResponderBorrarUn abrazo