Del otro lado, estoy una vez más frente al Lago Argentino. De espaldas a la ciudad, puedo darme el lujo de no pensar. De olvidar –aunque sea por un momento- todas las preocupaciones lógicas de la vida urbana. Puedo estar, puedo ser, puedo andar en esta geografía sin perturbarla, sin necesidad de apropiarme de ella, respirarla y confundirme un poco en ella sin contaminarla.
¿Pero acaso crees que se puede vivir así? Dijo, medio como murmurando para sí, tomó otro trago de vino, apoyó las palmas de sus manos sobre la mesa y con un gesto amenazador y ante la mirada distraída de ella, levantó un poco más la voz ¿De donde sacaste esa idea de que hay que ver el día a día? ¿Qué acaso tengo que estar rindiendo examen cada minuto de nuestra existencia? No, no querida, esto no va a funcionar así. O te comprometes conmigo hasta que la muerte nos separe o esto se termina acá, justo en este preciso momento. Iba a agregar algo más, confiado de que sus palabras estaban encauzando la relación, cuando ella se paró, dio una media vuelta y se marchó.
estar, ser, andar... sin perturbar... como un suspiro...¡que gozada!
ResponderBorrarQuedas invitado a mi nueva/vieja morada. Por la anterior ha pasado una especie de tsunami.
Jasonia (antes tiempo al tiempo)
HERMOSA AZUL VISIÓN... Y CONFUNDIRTE CON ELLA...
ResponderBorrarUN ABRAZO...
...
ResponderBorrarMmmmm, ¡que rico!
Hasta aquí me llegó un pedacito de paz.
Un beso y abrazo para ti.
Mafalda