Del otro lado, estoy una vez más frente al Lago Argentino. De espaldas a la ciudad, puedo darme el lujo de no pensar. De olvidar –aunque sea por un momento- todas las preocupaciones lógicas de la vida urbana. Puedo estar, puedo ser, puedo andar en esta geografía sin perturbarla, sin necesidad de apropiarme de ella, respirarla y confundirme un poco en ella sin contaminarla.
Cansado de juntar retazos de sueños, en un rompecabezas imposible de armar, me dispuse a dormir de otra manera. Si, voy a dormir para soñar y recordar todo, me dije. Terminé la lectura de La Insoportable levedad del ser , de Milan Kundera , un libro que te quita el sueño y me dispuse a descansar. Soy de dormir corrido, pero a medianoche desperté. Lo primero que hice fue pensar en lo que había soñado y no recordaba nada. No puede ser. Siempre soñamos algo. “No es tan fácil soñar como un todo, los sueños son fragmentos por naturaleza. Si te propones soñar como un todo terminas soñando nada. Porque solo la realidad puede ser percibida como un todo. O sueñas o vives tu realidad.” Mientras dormitaba, la voz insistía en darme este mensaje. Ahora dudo si realmente estuve despierto.
estar, ser, andar... sin perturbar... como un suspiro...¡que gozada!
ResponderBorrarQuedas invitado a mi nueva/vieja morada. Por la anterior ha pasado una especie de tsunami.
Jasonia (antes tiempo al tiempo)
HERMOSA AZUL VISIÓN... Y CONFUNDIRTE CON ELLA...
ResponderBorrarUN ABRAZO...
...
ResponderBorrarMmmmm, ¡que rico!
Hasta aquí me llegó un pedacito de paz.
Un beso y abrazo para ti.
Mafalda