Estamos en la orilla del lago. Este ha retrocedido tanto, que el muelle construido sobre su costa, quedó suspendido a varios metros del agua. La idea de lo inconcluso es lo primero que se me ocurre. En el pueblo, muchos proyectos se parecen a este muelle, han quedado inconclusos, es más, si uno lo piensa bien, hasta podría asegurar que es un poco el reflejo de lo que de alguna manera somos: una comunidad inconclusa, que solo adquiere sentido en aquellos meses de temporada alta, cuando los turistas desbordan por doquier.
Cansado de juntar retazos de sueños, en un rompecabezas imposible de armar, me dispuse a dormir de otra manera. Si, voy a dormir para soñar y recordar todo, me dije. Terminé la lectura de La Insoportable levedad del ser , de Milan Kundera , un libro que te quita el sueño y me dispuse a descansar. Soy de dormir corrido, pero a medianoche desperté. Lo primero que hice fue pensar en lo que había soñado y no recordaba nada. No puede ser. Siempre soñamos algo. “No es tan fácil soñar como un todo, los sueños son fragmentos por naturaleza. Si te propones soñar como un todo terminas soñando nada. Porque solo la realidad puede ser percibida como un todo. O sueñas o vives tu realidad.” Mientras dormitaba, la voz insistía en darme este mensaje. Ahora dudo si realmente estuve despierto.
infelizmente etns toda a razão do que dizes
ResponderBorrarum beijo
Ahí está la gracia, ser inconcluso para no aburrirse. Si todo está acabado, ¿qué nos queda?
ResponderBorrarBonita foto, ¿qué lugar es?
Un beso